Marcos Pérez Jiménez
(Michelena, 1914 - Alcobendas, España, 2001) Militar
y político venezolano que presidió la República entre
1952 y 1958. En 1948 participó en el golpe militar
que derrocó a Rómulo Gallegos y, en 1952,
a pesar de no tener mayoría de votos,
el régimen lo impuso en la presidencia
de la República. Su dictadura se caracterizó
por la represión policial, el auge del petróleo
y la corrupción. Fue destituido (1958), juzgado
por desfalco (1963) y encarcelado (hasta 1968).
En 1968 participó en las elecciones presidenciales
al frente del partido Cruzada Cívica Nacionalista,
del que fue expulsado en 1974. En 1994 volvió
a ser condenado por corrupción. En 1999, coincidiendo
con su ingreso en un hospital a causa de una embolia
cerebral, prescribieron los delitos de los que se le acusaba.
El golpe de estado del 24 de noviembre de 1948
instauró en el poder a una Junta Militar presidida
por el teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud,
hasta entonces ministro de la Defensa; por el
oficial del mismo rango Marcos Pérez Jiménez,
antiguo jefe de las Fuerzas Armadas, líder de
la conspiración contra Rómulo Gallegos y principal
colaborador en el golpe de 1945; y por Luis Felipe
Llovera Páez, también con el rango de teniente coronel.
Los primeros actos de la Junta Militar estuvieron
orientados a neutralizar a las grandes fuerzas
opositoras, sin darles tiempo a reaccionar; de hecho,
esta estrategia se mantuvo durante los diez años
de dictadura que siguieron al golpe militar,
convirtiéndose en la fórmula por excelencia
para la conservación del poder. Así,
Acción Democrática y el Partido Comunista
fueron ilegalizados en una primera fase,
y, luego, sus miembros fueron exiliados,
perseguidos, apresados y torturados,
con miras a la desarticulación de estas organizaciones.
La Unión Republicana Democrática y Copei gozaron de
legalidad durante este período y, de hecho, participaron
en las elecciones que se desarrollarían en 1952.
El régimen de la Junta Militar fue uno de los más
antidemocráticos de la historia de Venezuela. Diez años
de suspensión de las libertades públicas, de corrupción
y de fraude político es la frase que sintetiza la historia
venezolana durante el período de 1948 a 1958. La presidencia
de Carlos Delgado Chalbaud fue interrumpida abruptamente
tras su cruento asesinato. Lo sucedió en el poder Germán
Suárez Flamerich, quien asumió la presidencia temporal
de lo que entonces comenzó a llamarse Junta de Gobierno
de los Estados Unidos de Venezuela.
El 30 de noviembre de 1952 se convocó a elecciones para
elegir los diputados a una Asamblea Constituyente. Participaron
en ella el FEI (partido apoyado por la Junta de Gobierno),
Copei y URD (apoyado por AD y por el Partido Comunista
desde la clandestinidad). La negativa por parte del Gobierno
a publicar los resultados electorales evidenció el carácter
fraudulento de las mismas y la nula vocación democrática
del régimen. El Gobierno dio como triunfador al FEI,
y el 4 de diciembre del mismo año Marcos Pérez Jiménez
asumió la presidencia provisional del Gobierno. Ya en
abril de 1953, la Asamblea Nacional Constituyente lo ratificó
como presidente constitucional.
En materia económica, sin embargo, el Gobierno de
Pérez Jiménez se vio favorecido por los abundantes ingresos fiscales.
La época de la posguerra se convertía en beneficiosa
para Venezuela por la venta de hidrocarburos. El régimen de
las concesiones había sido adoptado nuevamente por el Gobierno,
que disfrutaba entonces del 50 por ciento de los beneficios de
la explotación petrolera, gracias a la exitosa gestión del
presidente Betancourt en su primer mandato (1945-48).
La modernización del país en materia industrial y de
obras públicas fue uno de los logros incuestionables de
este período. El auge del comercio entre Venezuela y los
países del Atlántico Norte era seguido por edificaciones
monumentales y construcciones de alta envergadura,
sobre todo en materia de vialidad. La autopista
Caracas-La Guaira constituye uno de los elementos
más representativos de las obras adelantadas por Pérez Jiménez.
Desde el punto de vista político, la presidencia de
Pérez Jiménez estuvo marcada, casi en su totalidad,
por la lucha en pro de la extinción de la oposición, en especial
la de Acción Democrática, partido que quedó casi desarticulado
a finales de la dictadura. La policía política, la
"Seguridad Nacional", desempeñaba el rol de defensor
del régimen. Su estrategia era la del espionaje, la persecución
y la tortura. Un régimen del terror, sin duda alguna, era lo que
se había consolidado en Venezuela ya para los años 1956
y 1957. Difícilmente un sistema económico con tanto auge
podía ir acompañado de un régimen político tan cerrado y autoritario.
Ambos factores confluirían en la concreción de un golpe de Estado
de carácter popular (aunque con ayuda militar) el 23 de enero de 1958.
Los acontecimientos que precedieron a esa fecha, de muy diversa naturaleza,
indicaban el grado de descontento general hacia el régimen.
La gota que colmó el vaso cayó el día 1 de noviembre de 1958,
cuando Pérez Jiménez convocó a un plebiscito para decidir
acerca de su reelección en la presidencia para los cinco años
siguientes. Los primeros en protestar fueron los estudiantes
de la UCV, quienes el 21 de ese mismo mes realizaron una
manifestación masiva a las puertas de la Universidad.
Si bien aquel acto fue brutalmente reprimido, marcaría el inicio
de una revuelta que no cesaría hasta el final del régimen.
Paralelamente, el Partido Comunista convocó a una alianza con
los distintos partidos de oposición. Primero contactó con
Unión Republicana Democrática y ambos partidos fundaron
la llamada Junta Patriótica; a ella fueron convocados, posteriormente,
Copei y Acción Democrática, la cual se reorganizó a partir de
su militancia más joven. Cuadradas las fuerzas políticas,
y contando con el apoyo de los estudiantes, faltarían
los actores decisivos, los militares y la ciudadanía. Hasta diciembre
de 1957 se pensaba que las Fuerzas Armadas se encontraban
perfectamente unificadas; sin embargo, para sorpresa de todos,
el 1 de enero de 1958 se había producido un alzamiento militar
comandado por el coronel Hugo Trejo. Si bien fue debelado, este
acontecimiento permitió detectar un sector de oposición en el ejército.
Los militares no tardaron en contactar con la Junta Patriótica a través
del brazo estudiantil.
Finalmente, el 21 de enero se convocó a una huelga general; los
estudiantes se encargaron de repartir la propaganda entre la ciudadanía
y, ese día, verdaderas multitudes descendieron de los cerros en protesta
contra la dictadura. Pese a ser declarado el estado de sitio, el 21 y 22
de enero fueron días de revuelta masiva, y en la madrugada del día 23,
mientras los militares tomaban el palacio de Gobierno y las emisoras
de radio, el dictador Marcos Pérez Jiménez huía de la ciudad en
el avión presidencial, conocido popularmente como "la vaca sagrada".
in Biografias y Vidas
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