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sexta-feira, 26 de junho de 2026

 

Bezrukov: Rusia debe prepararse para 20 años de conflicto con Occidente

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Según el ex espía ruso: “Los rusos somos demasiado indulgentes con nuestros enemigos […]. Somos lentos. Les permitimos demasiado. No nos temen […] porque muchas de las líneas rojas que hemos trazado se han quedado solo en el papel”.

Giacomo Gabellini.— El 3 de junio, el Foro Económico Internacional de San Petersburgo se inauguró bajo una densa columna de humo negro provocada por los ataques ucranianos, que con varias oleadas de drones atacaron instalaciones energéticas y militares cerca de la gran ciudad rusa.

 

Los drones ucranianos de largo alcance atacaron objetivos en presencia de aproximadamente 20.000 delegados de 130 países de todo el mundo, con el objetivo de socavar la credibilidad del Kremlin , tanto en el ámbito público como en el privado .

La vulnerabilidad de la Federación Rusa, expuesta por los continuos ataques ucranianos, fue analizada en detalle durante una sesión del Foro dedicada a «las principales amenazas para Rusia en el segundo cuarto del siglo XXI». Entre los panelistas se encontraba Andrei Bezrukov, asesor del director ejecutivo de Rosneft, Igor Sechin, profesor de la Universidad Estatal de Moscú y ex coronel del SVR ( Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia ) con experiencia en la inteligencia soviética.

Durante su dilatada trayectoria en el Servicio de Seguridad Exterior ruso, Bezrukov operó de incógnito en Estados Unidos bajo la identidad de Donald Heathfield, antes de ser arrestado por el FBI y posteriormente entregado a Moscú como parte de un intercambio de agentes secretos con Washington.

En su discurso en el Foro, Bezrukov afirmó que Rusia debe prepararse para un conflicto permanente con Occidente, que no se centrará en la conquista de nuevos territorios, sino en el daño y/o la destrucción de infraestructuras críticas en territorio enemigo: oleoductos, instalaciones de almacenamiento de petróleo, centrales eléctricas, redes de comunicación, etc.

En la actualidad, según declaró el ex oficial del SVR, Rusia está inmersa en una «guerra lenta» basada en la lógica del desgaste, que podría intensificarse en cualquier momento y que está destinada a prolongarse durante décadas, moldeando al menos a dos generaciones de rusos que deberán adaptarse a sí mismos, a la sociedad y a la economía nacional a un clima de beligerancia permanente.

Bezrukov recalcó que Occidente ha optado por el desgaste para evitar un conflicto nuclear con Rusia. Por lo tanto, busca «hervir a la rana» mediante una presión política, económica y militar constante, tal como recomendó la Corporación Rand ya en 2019.

En el estudio, basado en un cuidadoso análisis de costes y beneficios y titulado » Sobreextender y desequilibrar a Rusia» , el grupo de expertos estadounidense estrechamente vinculado al Pentágono recomendó que el gobierno de Estados Unidos aumentara el volumen de suministros militares a Ucrania, intensificara el apoyo a los grupos islamistas que operan en Siria, promoviera programas de liberalización en Bielorrusia, consolidara la influencia estadounidense en el Cáucaso Meridional, redujera la influencia rusa en Asia Central e instara a los aliados europeos a continuar con el bloqueo económico de Transnistria.

El programa ejecutivo desarrollado por Rand también sugería reforzar las fuerzas terrestres de los aliados europeos dentro de la OTAN e incrementar las inversiones en la modernización de misiles de largo alcance y bombarderos estratégicos.

Desde una perspectiva económica, era necesario endurecer las sanciones y aumentar el volumen de suministros de GNL estadounidense a Europa para reducir la dependencia energética del continente respecto a Rusia y disminuir sus ingresos por exportaciones .

Al mismo tiempo, se debía promover la emigración de ciudadanos rusos altamente cualificados y fomentar la disidencia interna mediante una campaña mediática e ideológica destinada a desacreditar la imagen y la reputación de Rusia. El objetivo estratégico del plan era sobreextender la Federación Rusa, desequilibrándola, debilitándola y desestabilizándola políticamente.

La expansión de la OTAN, la transformación de Ucrania en un bastión occidental, el activismo en el Cáucaso, las sanciones económicas, la incautación de petroleros vinculados de forma más o menos indirecta a Rusia y los ataques con drones ucranianos en lo profundo del espacio ruso representan, por tanto, piezas individuales de un mosaico estratégico mucho mayor.

Lo mismo ocurre con la Operación Telaraña, implementada por el SBU en junio de 2025, que implicó ataques simultáneos contra hasta cinco aeropuertos repartidos por el corazón del territorio ruso, algunos ubicados a miles de kilómetros de la frontera con Ucrania.

Los objetivos consistían principalmente en bombarderos estratégicos integrados en la «tríada nuclear» rusa, atacados con drones cuyos componentes habían sido transportados a Rusia, almacenados en un depósito situado cerca de la frontera con Kazajstán, ensamblados e instalados en estructuras de madera y cargados en camiones que luego se dirigían hacia las bases que posteriormente eran atacadas.

Bezrukov también destacó la desestabilización del Estado como otro riesgo grave. En su opinión, el sistema de toma de decisiones de Rusia, concebido como una estructura rígida y vertical, podría ser vulnerable a la presión coordinada desde múltiples frentes, desde ataques físicos hasta operaciones informativas e ideológicas.

Los ataques contra Rusia

La complejidad y el alcance de la Operación Telaraña, precedida hace apenas unas horas por la visita a Kiev de los senadores Lindsey Graham y Richard Blumenthal, suscitaron de inmediato serias dudas sobre el papel de los patrocinadores occidentales de Kiev.

El tema ha vuelto a cobrar protagonismo con fuerza en los últimos meses, cuando Elon Musk, fundador y director ejecutivo de SpaceX, definióStarlink como » la columna vertebral del sistema de comunicaciones de las fuerzas armadas ucranianas «.

Más recientemente, Alex Karp, director ejecutivo de Palantir, viajó a Kiev para reunirse con el presidente Zelensky , quien le agradeció públicamente la contribución esencial de la empresa estadounidense al esfuerzo bélico ucraniano.

Karp, por su parte, destacó con orgullo el papel crucial que desempeñó Pallantir desde el comienzo de la guerra. Según la revista Military Watch, Pallantir proporcionó a Ucrania « software que integra imágenes satelitales, grabaciones de drones, informes de campo de batalla, fuentes de inteligencia e información de código abierto en sistemas operativos y de localización de objetivos. Los ejecutivos de la compañía han admitido abiertamente la importante participación de los sistemas de Palantir en las operaciones ucranianas en el campo de batalla, incluyendo la identificación de equipos rusos y la planificación de ataques ».

La participación de Starlink y Palantir, así como de fuerzas militares y agencias de inteligencia de todo Occidente, explica la precisión de los ataques ucranianos, demostrada no solo a través de la Operación Telaraña, sino también a través de los daños previos a dos radares de alerta temprana en Armavir (un ataque contra el tercer radar de alerta temprana en Orsk fracasó).

Al carecer de sistemas de alerta temprana basados en el espacio , las enormes instalaciones terrestres (de 30 a 35 metros de altura) que se encuentran en lugares como Armavir representan la única base de las capacidades estratégicas de alerta temprana nuclear de Rusia.

De ello se deduce, explica el profesor Theodore Postol, que «cualquier manipulación de su funcionamiento en una situación global impredecible conlleva riesgos muy graves de mala interpretación de las intenciones del enemigo, lo que podría conducir a un lanzamiento masivo de misiles nucleares rusos».

Al igual que en la Operación Telaraña, Bezrukov argumentó que el ataque a los sistemas de alerta temprana rusos sería el resultado de un esfuerzo coordinado entre Ucrania y sus patrocinadores occidentales, con el objetivo de neutralizar o dañar las capacidades nucleares de Rusia sin provocar una confrontación global directa. En ambos casos, resultó crucial establecer una red de colaboración dentro de la Federación Rusa, capaz de activar y atacar rápidamente fuerzas nucleares a petición de los responsables políticos occidentales.

Según Bezrukov, la otra estratagema ideada por los planificadores occidentales, complementaria a la basada en la creación de una red de colaboradores dentro de Rusia, consiste en la creación de un sistema espacial capaz de bloquear lanzamientos de misiles, algo que en Estados Unidos se está materializando con el proyecto Cúpula Dorada.

La inteligencia artificial también parece idónea para este propósito, ya que puede utilizarse para sobrecargar el sistema ruso con información , paralizándolo y comprometiendo su capacidad de toma de decisiones en tiempos de crisis. Asimismo, deben tenerse en cuenta las amenazas biológicas.

Desconfianza en las negociaciones

El análisis de Bezkurov revela una profunda e irreparable desconfianza hacia cualquier posibilidad de una solución negociada a la guerra ruso-ucraniana, en el marco de un acuerdo integral que conduzca a la definición de un marco de seguridad europeo inspirado en el principio fundamental de la indivisibilidad de la seguridad, establecido por la OSCE entre 1975 (Acta Final de Helsinki) y 1990 (Carta de París). Si las relaciones con la Unión Europea parecen absolutamente irreparables, incluso la construcción de una relación mínimamente colaborativa con Estados Unidos se presenta como un espejismo a los ojos del círculo cerrado ruso .

El llamado «espíritu de anclaje», que algunas figuras clave como Kirill Dmitriev y Vladimir Medinsky siguen invocando, es completamente ilusorio para Beruzkov, quien en este punto comparte la misma postura que Lavrov, quien apenas unos días antes había vislumbrado la intención detrás de las sanciones estadounidenses contra Lukoil y Rosneft —suspendidas temporalmente a raíz del conflicto con Irán— de excluir a Rusia de los mercados internacionales de petróleo y gas, como parte de una estrategia más amplia destinada a controlar los flujos energéticos mundiales.

Según Bezrukov, la naturaleza definitiva e irreversible de la ruptura entre Occidente y Rusia exige un cambio radical en la postura adoptada hasta la fecha por las autoridades del Kremlin. En su opinión, «Somos demasiado indulgentes con nuestros enemigos […]. Somos lentos. Les permitimos demasiado. No nos temen […] porque muchas de las líneas rojas que hemos trazado se han quedado solo en el papel».

El riesgo reside en que una prolongación indefinida del conflicto permita a los patrocinadores occidentales de Kiev definir un equilibrio de poder desfavorable para Rusia. Adaptarse a la realidad exige una reestructuración del Estado, la sociedad y la economía, lo que implica una reconfiguración de las cadenas de mando, consideradas excesivamente rígidas y jerárquicas, para que sean funcionales a la descentralización y agilicen el proceso de toma de decisiones.

Además, deberían crearse organismos para armonizar la investigación y el desarrollo con una perspectiva de doble uso , es decir, con el objetivo de garantizar que la producción militar y civil se apoyen mutuamente, generando un efecto sinérgico positivo para toda la economía nacional.

Se insta a las fuerzas armadas y a la sociedad civil a implementar un proceso de acercamiento mutuo que, en muchos aspectos, es similar, mediante el desarrollo de «una nueva cultura de toma de decisiones, una cultura de confianza y una cultura de servicio» que promueva eficazmente la delegación de responsabilidades de arriba hacia abajo y la integración gradual de la cultura militar en los cuerpos intermedios.

El enemigo a las puertas

Históricamente, la presencia del enemigo a las puertas ha sido un catalizador extraordinario para la profunda alteración de las estructuras socioeconómicas existentes. Prusia emprendió este camino a raíz de las terribles derrotas infligidas por los ejércitos de Napoleón en Jena y Auerstedt, que habían puesto de manifiesto la obsolescencia del modelo absolutista-feudal sobre el que, en el siglo XVIII, Federico el Grande había construido una de las fuerzas militares más poderosas de la época.

Así, a partir de 1807, bajo las reformas Stein-Hardenberg, Prusia abolió la servidumbre, como parte de un programa de modernización que culminó con la unificación alemana, lograda en 1871 bajo el mandato de Bismarck. El Edicto de Emancipación, fechado el 9 de octubre de 1807, anticipó en varias décadas medidas similares adoptadas en otros grandes imperios europeos, como Austria-Hungría y Rusia.

Bezrukov argumenta que Rusia está llamada a apoyar un esfuerzo similar, así como a aprender de Irán. Habiendo comprendido ya la naturaleza del contexto estratégico emergente a principios del nuevo milenio, la República Islámica impulsó una adaptación gradual de su sociedad y economía, que incluyó la reubicación subterránea de infraestructura crítica. Esta ha demostrado ser una decisión sumamente visionaria, que Rusia debería emular reubicando bajo tierra yacimientos petrolíferos, centros de comunicaciones, centros de datos, etc.

El mensaje de Bezrukov, compartido por otros especialistas rusos como Dmitry Trenin, Ivan Timofeev, Vasily Kashin y Sergei Karaganov, es inequívoco: Rusia no puede permitirse la ilusión de que el conflicto en Ucrania es un incidente desafortunado y que el problema puede resolverse con una simple operación militar especial.

La guerra que se libra actualmente en las regiones orientales de Ucrania representa una intensificación del clima de beligerancia que existe desde la segunda mitad de la década de 1990 y que está destinado a perdurar durante mucho tiempo. Los responsables políticos del Kremlin deben reconocer esta realidad y, en consonancia con esta revisión estratégica, promover una movilización integral que implique una reorganización general de la sociedad, la economía nacional y la burocracia estatal.

La dimensión pública que han adquirido estas posturas críticas hacia los métodos empleados por el Kremlin para gestionar el conflicto hasta el momento atestigua, quizás, una alteración significativa en el equilibrio de poder dentro del aparato de toma de decisiones ruso, lo que podría anunciar la adopción de un enfoque mucho más radical.

 

 


David Lethbridge 

 

Churchill, um anticomunista fervoroso, estava cheio de elogios ao fascismo. Em Roma, em 1927, ele saudou os fascistas pela sua "luta triunfante contra os apetites e paixões bestiais do leninismo", e que Mussolini tinha demonstrado o "meio supremo de proteção contra o crescimento cancerígeno do bolchevismo." 

 

 

 

 

Em setembro de 1939, o governo da União Soviética e o governo da Alemanha nazi assinaram o que ficou conhecido como o pacto Molotov-Ribbentrop. Foi, fundamentalmente, um pacto de não agressão – um tratado no qual cada país se absteria de atacar o outro. 

 

Nos últimos anos, como parte do ataque contínuo e crescente ao comunismo e à história do socialismo, as potências imperialistas lideradas pelos EUA têm-se esforçado para retratar falsamente esse pacto como um tratado entre aliados, entre amigos, entre irmãos de sangue, como se comunismo e nazismo fossem variações do mesmo tema. 

 

Nada, é claro, poderia estar mais longe da verdade. O Partido Comunista da União Soviética e os partidos comunistas ao redor do mundo foram os maiores inimigos de Hitler e do fascismo. Os comunistas italianos foram os primeiros alvos de Mussolini e, ao tomar o poder, Hitler atacou imediatamente o Partido Comunista Alemão. Durante a Segunda Guerra Mundial, em todos os países da Europa, foram os resistentes comunistas que lideraram a resistência, e foi a Batalha de Estalinegrado que iniciou a derrota final de Hitler. 

 

Mas história e verdade têm pouca importância para as potências imperialistas. O que importa para eles é espalhar uma quantidade suficiente de mentiras sobre o passado para tentar amortecer a luta de classes que se está a intensificar no presente. 

 

Poucos se lembram agora, ou foram ensinados na escola, da verdadeira história do período que antecedeu a invasão da União Soviética pelas hordas nazis-fascistas. 

 

O verdadeiro ponto de partida é 1917, o ano que mudou tudo. 

 

Mal a Revolução de Outubro triunfou na Rússia, mais de uma dúzia de potências imperialistas ocidentais, lideradas pela Grã-Bretanha e incluindo Canadá e EUA, invadiram a nova república soviética e envolveram-se em dois anos de massacre sangrento sem limites. Foi uma tentativa aberta de derrubar a revolução – para, como disse Winston Churchill, "estrangular à nascença" o Estado operário. 

 

Apenas vinte anos depois, com a Segunda Guerra Mundial a aproximar-se, alguém consegue imaginar que os imperialistas tinham mudado de ideias? Os soviéticos sabiam exatamente o que estava a  acontecer; dificilmente seria um segredo. 

 

Churchill, um anticomunista fervoroso, estava cheio de elogios ao fascismo. Em Roma, em 1927, ele saudou os fascistas pela sua "luta triunfante contra os apetites e paixões bestiais do leninismo", e que Mussolini tinha demonstrado o "meio supremo de proteção contra o crescimento cancerígeno do bolchevismo." 

 

Quando Mussolini planeou invadir a Etiópia, procurou o então primeiro-ministro britânico Ramsey MacDonald para conseguir a sua aprovação. MacDonald respondeu, de forma um tanto bizarra: "A Inglaterra é uma dama. O gosto de uma dama é por ações vigorosas do homem, mas ela gosta que as coisas sejam feitas discretamente – não em público. Portanto, sejam diplomáticos e não teremos objeções." Alguns meses depois, a Itália fascista massacrou centenas de milhares de etíopes naquilo que foi amplamente reconhecido como um genocídio. 

 

Em 1936, quando as tropas fascistas de Franco atacaram o governo democrático da Espanha, Hitler e Mussolini enviaram forças aéreas e terrestres para o ajudar. Grã-Bretanha e EUA, embora não enviassem tropas, ainda assim se aliaram aos fascistas, com interesses em ambos os países, enviando óleo de motor, óleo combustível, bombas, munições, camiões e aeronaves. Os aviões nazis que destruíram Guernica eram movidos a gasolina americana. Apenas o México e a União Soviética enviaram armas para defender o governo legítimo e eleito em Madrid. 

 

O secretário assistente de Estado dos EUA, Sumner Welles, disse claramente: "Interesses empresariais em todas as democracias da Europa Ocidental e do Novo Mundo acolheram o hitlerismo." 

 

Toda essa colaboração com o fascismo, esse ataque de vinte anos à União Soviética e aos partidos comunistas em todo o mundo, foi talvez mais claramente apresentada na assinatura do Pacto das Quatro Potências em julho de 1933. A pedido de Mussolini, representantes da Grã-Bretanha, França, Itália fascista e Alemanha nazista assinaram um tratado no qual concordaram em se apoiar mutuamente no controle do poder na Europa. 

Ainda em novembro de 1938, o Pacto das Quatro Potências continuava a ser mencionado na Câmara dos Comuns britânica. O político do Partido Trabalhista Stafford Cripps comentou: "As pessoas não tolerariam a política externa do Governo se ela fosse declarada de forma franca e direta, ou seja, a base de um Pacto das Quatro Potências com os países fascistas." 

Para a União Soviética, a situação ao longo da década de 1930 tornou-se clara como cristal: os inimigos do Estado operário tinham-se reunido com um único propósito não declarado: com a ascensão de Hitler, as potências imperialistas ocidentais incentivaram a Alemanha nazi a invadir a União Soviética. 

Em setembro de 1938, foi assinada a Declaração Anglo-Alemã – um pacto de não agressão entre a Grã-Bretanha e a Alemanha nazi. Então, por que razão a União Soviética não deveria assinar um acordo semelhante? 

Em agosto de 1939, eles fizeram exatamente isso. Ribbentrop voou de Berlim para Moscovo e o pacto de não agressão soviético-nazi foi assinado. 

O acordo foi bem-sucedido? Quando ficou óbvio que as potências imperialistas estavam a incentivar Hitler a agir contra a União Soviética, o atraso de Estaline em enfrentar os nazis de frente em 1939 foi a decisão correta? Quando a guerra finalmente estourou, quase 30 milhões de vidas soviéticas, tanto soldados como civis, foram perdidas na luta contra o fascismo – os números teriam sido menores se Estaline tivesse agido antes? Agora é impossível saber. 

Fidel Castro, numa ampla entrevista com o cofundador da Frente Sandinista, Tomás Borge, logo após o colapso da União Soviética, teve muito a dizer sobre o pacto Molotov-Ribbentrop. Começou as suas declarações dizendo: "Acredito que Estaline cometeu um enorme abuso de poder." Ele foi particularmente crítico da política de Estaline nos anos anteriores à Segunda Guerra Mundial, uma política que considerava "totalmente errada." Castro entendia que as potências ocidentais estavam a promover Hitler e a incentivá-lo a expandir-se em  direção à União Soviética, o que levou Estaline "a fazer algo que criticarei a vida toda, porque acredito que foi uma flagrante violação dos princípios: buscar a paz com Hitler a qualquer custo, ganhando tempo." 

Castro sustentou que o pacto de não agressão Molotov-Ribbentrop não ganhou tempo para a URSS; pelo contrário, reduziu-o. Durante o período de 1939 a 1941 – quando os nazistas invadiram a União Soviética – enquanto "a URSS poderia ter-se rearmado, Hitler foi quem ficou mais forte." Segundo Castro, "O caráter de Estaline, a sua terrível desconfiança de tudo, levou-o a cometer vários outros erros: um deles foi cair na armadilha da intriga alemã e conduzir uma terrível e sangrenta purga das forças armadas e praticamente decapitar o Exército Soviético na véspera da guerra." 

Deve-se notar, entre parênteses, que, na visão de Castro, apesar dos graves erros que Estaline cometeu em relação ao pacto de não agressão soviético-nazi, "Estaline liderou bem a URSS durante a guerra. Segundo muitos generais, Zhukov e os mais brilhantes generais soviéticos, Estaline desempenhou um papel importante na defesa da URSS e na guerra contra o nazismo." 

Se alguém concorda ou não com a posição de Fidel sobre o pacto soviético-nazi é irrelevante; outros pontos de vista certamente são defensáveis. O ponto central é que as potências imperialistas, os EUA acima de tudo, querem transformar um pacto de não agressão – um pacto em que ambas as partes simplesmente concordam em não se invadir uma à outra –  nalgum tipo de tratado de amizade. Enquanto isso, eles ignoram ou minimizam a importância de vários outros pactos, e em particular o Pacto das Quatro Potências, uma verdadeira aliança de imperialismo com fascismo. 

 

A história do comunismo está a ser apagada diante de nossos olhos. Uma versão falsa e distorcida dos nossos sucessos – e fracassos – está a ser espalhada por todos os meios e em todas as plataformas políticas. Estão a ser aprovadas leis que tornam ilegais os nossos partidos e a nossa ideologia. A mentira monstruosa de que comunismo e nazismo foram igualmente responsáveis pelo início da Segunda Guerra Mundial está a tornar-se cada vez mais comum. 

 

Não podemos permitir que essas mentiras continuem sem ser contestadas. Devemos resistir. Devemos isso não apenas ao futuro, mas também àqueles muitos que agora se estão a levantar para se juntar a nós na revolução. 

 

 

Fonte: Anticomunismo e o mito sobre o pacto soviético-nazista - Voz do Povo,Temáticas publicado e acedido em 09.06.2026 

foto: https://pvonline.ca/wp-content/uploads/2026/06/pact-nazi-soviet.jpg 

Tradução de TAM 

terça-feira, 23 de junho de 2026

 

El papel de la CIA y la OTAN en la caída de Adolfo Suárez

 

Diego Herchhoren (mpr21).— Adolfo Suárez, presidente del Gobierno desde 1976, había liderado la reestructuración del Estado franquista tras la muerte del dictador. Sin embargo, su política exterior adoptó un giro neutralista que alarmó a Washington y a los sectores más conservadores de la OTAN.

 

Suárez fue el primer jefe de Gobierno de Europa occidental que visitó Cuba, el 9 de septiembre de 1978. El País tituló entonces: «Fidel Castro aplaudió a Suárez mientras descendía del avión». En 1979, España participó como «país invitado» en la cumbre del Movimiento de Países No Alineados en La Habana, donde Castro alabó públicamente la postura española por «no dejarse manejar por la OTAN y mantenerse independiente ante el imperialismo norteamericano». Ese mismo año, Suárez recibió a Yasser Arafat, siendo el primer líder europeo en hacerlo.

El enfrentamiento con Washington alcanzó su punto culminante el 14 de enero de 1980, cuando Suárez se reunió con el presidente Jimmy Carter. Carter le ofreció su apoyo para la entrada de España en la OTAN, pero Suárez lo rechazó. La prensa española interpretó el comunicado final como un «claro enfrentamiento de Suárez con los intereses norteamericanos respecto a la OTAN», según publicaba entonces también El País. Para Washington, Suárez se había convertido en un problema.

El 23-F: el golpe que allanó el camino a la OTAN

El 23 de febrero de 1981, el teniente coronel Antonio Tejero asaltó el Congreso de los Diputados al frente de 200 guardias civiles, mientras el teniente general Milans del Bosch desplegaba 2.000 hombres y 50 carros de combate en Valencia. El golpe, que comenzó a gestarse en el verano de 1980, fue parte de una «desestabilización sistemática y prolongada de la UCD y el acoso a Adolfo Suárez», en la que participaban agentes de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME), el instrumento para la guerra sucia perteneciente al CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), hoy CNI.

La administración Reagan, a través del secretario de Estado Alexander Haig, calificó los hechos como un «asunto interno» y no condenó el golpe. Esta ambigüedad ha alimentado las sospechas sobre una posible implicación estadounidense, máxime cuando la asonada militar era una copia de otros dos golpes organizados por la OTAN en Europa Occidental: la Operación Piano Solo (1964) en Italia y la Operación Prometeo (1967) en Grecia.

El 23-F, aunque fracasó como golpe, logró su objetivo estratégico: forzar el alineamiento de España con la OTAN, un plan que luego ejecutaría el gobierno del PSOE. Suárez ya había dimitido el 29 de enero de 1981, menos de un mes antes del golpe. Fue sustituido por Leopoldo Calvo-Sotelo, quien en su discurso de investidura anunció la entrada de España en la OTAN. El país ingresó formalmente en la alianza el 30 de mayo de 1982 «sin casi negociación, de manera natural».

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) había hecho campaña contra la entrada en la OTAN con el célebre lema «OTAN, de entrada no«. La militancia de base del partido, según una encuesta de 1980, se mostraba en un 64% contraria a cualquier alianza militar. Sin embargo, tras ganar las elecciones en 1982, el gobierno de Felipe González ratificó la permanencia de España en la OTAN mediante referéndum el 12 de marzo de 1986. Este giro atlantista del PSOE representó una contradicción frontal con su programa electoral y con el sentir de su base.

El referéndum de 1986 consolidó el alineamiento de España con Estados Unidos, que se ha mantenido ininterrumpidamente desde entonces: participación en la Guerra del Golfo (1991), en las guerras de Yugoslavia, en Afganistán, en Irak y en la coalición contra el Estado Islámico. España se convirtió en uno de los aliados más fieles de Washington en Europa.

Piano Solo (Italia, 1964): el golpe silencioso

El Piano Solo fue otro golpe de Estado «silencioso», orquestado por el general Giovanni De Lorenzo, comandante de los Carabinieri y exdirector del SIFAR. El plan fue elaborado con la participación de agentes de la CIA —el experto en guerra secreta Vernon Walters y el jefe de la estación de Roma William King Harvey— y de Renzo Rocca, director de las unidades Gladio en el servicio secreto militar SID.

El 14 de junio de 1964, De Lorenzo desplegó blindados en Roma mientras las fuerzas de la OTAN realizaban maniobras en la región. El plan preveía el arresto y deportación a la base de Gladio en Cerdeña (Capo Marrargiu) de entre 700 y 1.200 dirigentes comunistas, socialistas y sindicalistas. La presión surtió efecto: los socialistas abandonaron el gobierno, y el primer experimento de centro-izquierda en la Italia republicana fue desmantelado. Italia permaneció firmemente alineada con la OTAN hasta el final de la Guerra Fría.

La Operación Prometeo (Grecia, 1967): el golpe de los coroneles

En la madrugada del 21 de abril de 1967, un grupo de coroneles —encabezados por Georgios Papadopoulos, oficial de enlace del KYP (el servicio secreto griego) con la CIA— ejecutó el Plan Prometeo, un plan de contingencia diseñado por la OTAN.

La Fuerza de Intervención Helénica (LOK) —la rama griega de la red Gladio, conocida localmente como «Sheepskin»— fue el instrumento operativo del golpe. En cuestión de horas, los coroneles arrestaron a más de 6.500 personas, suspendieron la Constitución e impusieron una dictadura militar que duró siete años.

El plan represivo del 23-F: un espejo de los otros golpes

Según documentos desclasificados este año, el plan de los golpistas para el día después del 23-F era tan meticuloso como brutal. Lejos de ser una improvisación, la operación contemplaba un plan represivo de gran envergadura que incluía el asesinato selectivo de miles de personas, la detención de toda la oposición política y el control absoluto del Estado.

El plan más extremo fue elaborado por el grupo ultraderechista «Milicias Populares Patrióticas» en una reunión celebrada el 22 de diciembre de 1980. El objetivo era la «eliminación física de más de tres mil personas» consideradas enemigas del nuevo régimen, en un listado en el que se incluían personalidades del ámbito político e intelectual: el propio Adolfo Suárez, alcaldes socialistas, intelectuales como Rafael Alberti, Miguel Delibes, Camilo José Cela y actores como Concha Velasco y Paco Rabal.

Conclusión: el disciplinamiento atlantista

La implicación de Estados Unidos en cada uno de estos golpes sigue siendo objeto de debate, pero es indiscutible que tanto en el caso español como en el italiano o el griego, estos episodios fueron el engranaje de una política de disciplinamiento de aquellos gobiernos que podían alterar los planes de la OTAN en Europa Occidental.

En el caso de Adolfo Suárez, las amenazas de desestabilización —directas o indirectas— que provenían desde Washington eran constantes; una de ellas era incluso apoyar desde Estados Unidos la independencia de Canarias. El 23-F, aunque fracasó como golpe de Estado, logró establecer los límites que los gobiernos españoles no debían franquear y cuya política llega hasta hoy: el abandono del neutralismo y la plena integración en la OTAN. El PSOE, que había hecho campaña contra la alianza, se encargaría de ejecutar ese realineamiento. 

segunda-feira, 22 de junho de 2026

Leonardo Padura

 

"Cubanos são como o recheio de uma sanduíche: Há 2 forças a oprimi-los"

Um parricídio ocorrido numa família próxima à de Leonardo Padura foi o motor para "Morrer na Praia", o mais recente romance do escritor cubano editado em Portugal. Na ótica do autor, "Cuba tem de mudar", mas "não porque o governo dos Estados Unidos obrigue o governo cubano a fazê-lo".

"Cubanos são como o recheio de uma sanduíche: Há 2 forças a oprimi-los"

© Getty Images

Daniela Filipe
22/06/2026 08:40 ‧ há 7 horas por Daniela Filipe

Foi com base num parricídio ocorrido numa família próxima à de Leonardo Padura que nasceu "Morrer na Praia", o mais recente romance do escritor cubano que, ainda hoje, reside no mesmo bairro e na mesma casa onde nasceu. O autor, que descobriu que "a única forma de lidar com os [seus] medos sociais e literários [era] enfrentá-los", leva-nos numa viagem pelos últimos 50 anos da história de Cuba, que culmina no "destino final de uma geração" que, ao fim de quatro décadas de trabalho, se vê "numa situação muito precária".

 

De facto, como frisou ao Notícias ao Minuto, "em Cuba a realidade não bate à porta". Numa vivência marcada por apagões, fracassos e carências, "Morrer na Praia" mostra, através da possibilidade do perdão, da redenção, da solidão e da velhice, que "pode haver uma luz de esperança".

Na ótica do autor, que esteve em Portugal por ocasião da Feira do Livro de Lisboa, "os cubanos [...] são como o recheio de uma sanduíche: há duas forças que o estão a oprimir e é o povo que está a sofrer". Nessa linha, e face às ineficiências internas e à pressão externa, Leonardo Padura defende que "Cuba tem de mudar", mas "não porque o governo dos Estados Unidos obrigue o governo cubano a fazê-lo". "Os cubanos precisam que Cuba mude para que Rodolfo e Nora não se encontrem nessa situação de vulnerabilidade e desproteção na sua velhice e para que não ocorram muitas outras coisas dolorosas que estão a acontecer em Cuba neste momento", salientou.

Estes irmãos serviram-me para este parricídio, que ocorreu na vida real, numa família muito próxima da minha. Conheci todos, conheci o assassino, a vítima, os irmãos, todos. E isso funcionou imediatamente para mim, porque o papel deles no romance é o motor dramático. [...] Claro que incluí outras questões importantes a partir desse facto tão definitivo e tão violento, que é a possibilidade do perdão, da redenção, da solidão e da velhice, que são assuntos que, além disso, não são apenas domésticos, são universais

Este livro baseia-se num parricídio que ocorreu numa família próxima da sua. O que é que o levou a querer abordar este caso?

Queria escrever um romance sobre o destino final de uma geração, da minha geração, em Cuba. Quando chegam a uma certa idade, na altura da reforma, que deveriam receber como recompensa por tantos anos de trabalho, – 40, 45 anos de trabalho – encontram-se numa situação muito precária. Vou dar-lhe um exemplo; a aritmética ajuda muito nestes casos. Uma reforma média em Cuba ronda os 1.500 (53,83 euros) a 3.000 pesos (107,66 euros), e uma caixa de 30 ovos custa 3.000 pesos. Pode imaginar como é que um reformado vive. Essa situação, mesmo a partir de 2023, ano em que se passa a narrativa, até ao momento tornou-se mais complicada, mais tensa, mais difícil, com maior inflação, preços mais altos. E, para contar esta história, percebi que não avançava, porque tinha um grande problema social, mas faltava-me um grande problema dramático. O romance não é um ensaio; não ia escrever um ensaio sobre como vive um reformado cubano e o que isso significa, nem sobre o desencanto e o fracasso. Queria que isto fosse visto através das personagens e de uma história, e lembrei-me deste parricídio.

Já tinha ali algumas personagens, uns irmãos, e estes irmãos serviram-me para este parricídio, que ocorreu na vida real, numa família muito próxima da minha. Conheci todos, conheci o assassino, a vítima, os irmãos, todos. E isso funcionou imediatamente para mim, porque o papel deles no romance é o motor dramático. Os romances, tal como os guiões de cinema, movem-se através de conflitos. E são os conflitos que vão impondo desafios às personagens para que a trama avance. Foi aí que o livro começou a avançar e assumiu a sua forma definitiva. Claro que incluí outras questões importantes a partir desse facto tão definitivo e tão violento, que é a possibilidade do perdão, da redenção, da solidão e da velhice, que são assuntos que, além disso, não são apenas domésticos, são universais. Isso é importante, porque acredito que a literatura, a arte em geral, tem de estender pontes entre circunstâncias por vezes muito locais e outras que sejam muito mais universais, porque isso permite uma melhor compreensão por parte de quem consome essa obra de arte.

E a literatura é necessária. A inteligência artificial coloca-a em risco?

Já há escritores que estão a utilizar a inteligência artificial. Eu, pessoalmente, recuso-me a fazê-lo neste momento, porque acho que é como se fosse um pouco perverter a natureza da criação artística, que é uma questão que acompanha a humanidade desde antes de nos tornarmos civilizados, de nos tornarmos letrados, porque os habitantes pré-históricos pintavam certas coisas nas paredes para atrair forças que, de alguma forma, os ajudassem. Penso que a arte, em geral, é uma forma de nos representarmos, de nos encontrarmos. No caso do romance, por exemplo, concordo plenamente com Milan Kundera, que diz que a essência da arte do romance é a investigação dos conflitos da condição humana. A inteligência artificial alimenta-se da condição humana, mas não tem condição humana.

A história é narrada por um escritor próximo da família. Já disse noutras ocasiões que não é Fumero, mas o que significa Fumero para si?

O romance tem quatro personagens principais. Um deles é o assassino, Geni, uma personagem que quase sempre vemos de fora. Vemo-lo da perspetiva de outra personagem. O seu irmão, Rodolfo, que cortou relações com Geni e que é uma personagem marcada por indecisões e medos que o acompanharam toda a vida. Há a personagem Nora, que foi namorada de Rodolfo na adolescência e esposa de Geni, e que também cortou relações com o assassino após o parricídio. E uma quarta personagem, que é Raimundo Fumero, um escritor que é amigo de infância de Geni e que é quem realmente o acompanha durante todo o tempo antes e, sobretudo, depois do crime. É um escritor porque eu precisava que essa personagem fizesse determinadas reflexões sobre o que aconteceu com Geni, sobre a sua própria história com Geni, mas também sobre a sua própria condição de escritor. E isto é importante. Fumero pertence a uma geração de escritores que me precede em cerca de 10 anos. E esses 10 anos mudaram completamente a perspetiva da arte em Cuba em geral, mas da literatura em particular. Ele começa a escrever naqueles anos 70, em que se estabelecem toda uma série de políticas culturais muito restritivas, por isso tem de aprender a escrever de acordo com essa política cultural, se quiser ser escritor.

Alguns anos depois, felizmente, essa política não altera a sua essência, mas muda os seus métodos. E foi nesse momento que comecei a escrever. É por isso que tenho uma relação com a literatura diferente da de Raimundo Fumero e completamente diferente a partir dos anos 90, quando comecei a escrever os romances do meu personagem Conde. Mas Fumero faz esta análise do processo da literatura cubana, porque acredito que o que lhe acontece e a forma como ele tem de escrever marcaram o desenvolvimento da literatura cubana até hoje. Instaurou processos de autocensura para não ser censurado e isso continua a funcionar ainda hoje, infelizmente. O problema é que, num país onde todas as instituições da indústria cultural pertencem ao Estado, têm de funcionar segundo as regras do Estado. As editoras são do Estado, as produtoras de cinema são do Estado, as galerias são do Estado. Atualmente, isso já não é tão fechado, não é tão homogéneo. Existem algumas galerias privadas, algumas produtoras de cinema independentes, e até há a possibilidade de alguma pequena editora publicar livros e trazê-los para Cuba, com muitas dificuldades, mas elas existem. Nos anos 70, esse panorama não existia. Um dos processos de redenção que ocorrem no romance acontece com Fumero, e a página final do livro – não vamos revelar o que lá está escrito, não vamos contar aos leitores até que eles próprios o leiam – é essa declaração de redenção da personagem de Fumero. O que ele vai fazer com a sua vida e com a sua literatura a partir desse momento.

Disse, noutras entrevistas, que este é o seu romance mais triste. Porquê? Por ser o retrato de uma geração desiludida?

Sim, sim. O que reflete é triste em quase todos os sentidos, desde o ato violento que ocorre até ao destino destas personagens. E, ao contrário, por exemplo, dos meus romances com a personagem Conde, onde há sempre uma espécie de abertura para a ironia. Conde é uma personagem que se defende com a ironia. Aqui não, aqui tudo tem uma carga dramaticamente muito pesada e o que se reflete é uma realidade de desencanto, de frustração e, como se diz no final, a crónica de uma derrota.

Recentemente, falei com um jornalista que me disse que os povos insulares são quem mais sente saudades do seu país. No entanto, no caso de Aitana, por exemplo, parece haver mais tristeza por um país mergulhado na miséria do que nostalgia. Concorda?

As reações das pessoas que saíram do país por qualquer motivo, em alguns casos por razões políticas, em outros por razões económicas, por vezes por razões pessoais, são sentimentais. Nos últimos anos, essa emigração cubana atingiu, em cinco ou seis anos, cerca de um milhão e meio de pessoas, o que representa 10% da população, o que é muito. Ora, as atitudes são muito diversas. Não se pode classificar apenas aqueles que partem e olham para o país com rancor, ou aqueles que o olham com nostalgia, ou aqueles que se esquecem desse país. O meu romance, "Como poeira ao vento", procura, de certa forma, questionar essas diferentes visões através das várias personagens que abandonam o país. Uma vai para os Estados Unidos, outra para Porto Rico, outra vem para Espanha, outra vai para França, outra para a Argentina, porque é uma questão muito complexa e as reações, como disse, são muito diversas e há de tudo. Há uma personagem nesse romance, chamada Clara, que diz, a certa altura, que todas as razões para sair de Cuba são válidas, todas as razões para ficar também, e o importante é respeitar umas e outras. Acho que essa é a chave de tudo.

Mas o mar é um símbolo muito importante para Cuba.

Claro. Cuba é uma ilha, e o sentimento de insularidade está muito presente em tudo o que tem que ver com o pensamento, com a história e com a sociedade cubana. Voltemos a um livro anterior. Em "Ir a Havana", por exemplo, falo muito da relação de Havana com o mar, de como tudo o que de bom e de mau chegou a Havana veio pelo mar, porque foi uma cidade que viveu a partir da sua relação com uma baía que a ligava ao mundo, por onde entrou tudo o que construiu a cidade, não só no plano físico, mas também no plano cultural, de identidade, de sentimento, étnico. Portanto, não podemos viver sem contar com a presença do mar.

A arte cubana teve de superar esse sentimento de insularidade, esse sentimento que um grande poeta cubano, Virgilio Piñera, chama de "a maldita circunstância da água por toda a parte". Teve de se impor a isso com uma visão mais cosmopolita, porque, sem dúvida, a arte cubana teve uma projeção internacional, universal, muito notável. Isso acontece na literatura, nas artes plásticas, na dança. Lembre-se de que Cuba tem um dos ballet clássicos mais reconhecidos do mundo. E, acima de tudo, aconteceu na música, porque a música cubana teve uma expansão universal. Mas tem sido uma luta para superar essa circunstância, essa maldita circunstância da insularidade que está presente em tudo.

O livro começa com Rodolfo a pisar cocó de gato. Trata-se de uma metáfora da sua situação e da situação do país?

Sim. A palavra "merda" – não é "cocó", é "merda" – repete-se não sei quantas vezes no livro. Teria de verificar.

Ele percebe que não calculou o valor, pergunta à rapariga que atende e tem de lhe dizer para tirar um hambúrguer, porque com três hambúrgueres e dois refrigerantes estava a gastar o salário de um mês. Mas consegue fazê-lo porque a sua filha lhe enviou dinheiro e a filha de Nora também lhe enviou dinheiro. De outra forma, não o poderiam fazer, o que significa que há muita gente que não o pode fazer. Se comprarem a caixa de ovos, já não podem comprar um hambúrguer nem qualquer outra coisa que os satisfaça

85, segundo li na minha pesquisa.

Por aí. Porque o Rodolfo pisa a merda e depois diz que estão a viver uma vida de merda. Acho que essa merda que Rodolfo pisa é uma merda física, mas também é uma merda simbólica. A partir daí, já se começa a perceber qual é o panorama da vida dele, qual é o panorama da vida de Nora. Quando descobrem que Geni vai sair antecipadamente da prisão, afundam-se ainda mais na merda, que é uma merda muito dolorosa, porque foi nesse momento que uma família que já era distópica se tornou uma família completamente destruída. Então, sim, aí essa merda não tem apenas um fedor físico, mas também um fedor simbólico.

Como disse, Nora e Rodolfo também sofrem na pele a miséria do país, mas têm a sorte de receber donativos das suas filhas. É esta a realidade das gerações mais velhas? Trabalhar toda a vida e depender da caridade?

Sim, é uma realidade que se vive no país. E para muitos, ter familiares fora do país, familiares no estrangeiro, – em Cuba dizemos "tener FE" –, é uma solução que alivia a sua condição quotidiana, porque recebem algumas doações, como diz Rodolfo, que lhes permitem ter acesso a determinadas possibilidades. Há um momento na história em que a aritmética volta a ser importante. Rodolfo convida Nora para sair e vão a um café onde há ar condicionado. Entram e pedem quatro hambúrgueres e dois refrigerantes. Ele percebe que não calculou o valor, pergunta à rapariga que atende e tem de lhe dizer para tirar um hambúrguer, porque com três hambúrgueres e dois refrigerantes estava a gastar o salário de um mês. Mas consegue fazê-lo porque a sua filha lhe enviou dinheiro e a filha de Nora também lhe enviou dinheiro. De outra forma, não o poderiam fazer, o que significa que há muita gente que não o pode fazer. Se comprarem a caixa de ovos, já não podem comprar um hambúrguer nem qualquer outra coisa que os satisfaça. É muito dramático para pessoas que merecem ter outras condições de vida.

Humbertico, por sua vez, representa o luxo. Como é possível aceitar que haja pessoas que carecem do essencial, enquanto outras têm tudo o que desejam e até mais?

A sociedade cubana, até aos anos 80, era muito homogénea. Nos anos 80, quando comecei a trabalhar, nós, que estudávamos, recebíamos uma pequena bolsa e, com isso e com a ajuda dos pais, conseguíamos viver. Permitia-nos até ter alguns luxos: ir a um restaurante um dia, ir à praia num fim de semana, e todos tínhamos mais ou menos o mesmo. A partir dos anos 90, esse equilíbrio rompeu-se e a maior parte da população empobreceu. Depois, começaram a surgir outras alternativas, como os pequenos negócios privados ou pessoas que recebem dinheiro do exterior e vivem melhor do que outras que não têm negócios e trabalham para o Estado – que podem ser médicos, engenheiros ou professores universitários – e que ganham um salário estatal muito inferior ao que podem ganhar aqueles que têm negócios ou fontes estrangeiras que os sustentam. Isso tem vindo a aumentar e, nos últimos anos, surgiram já as pequenas e médias empresas, com pessoas que estão a acumular capital a partir das ineficiências do Estado.

Por exemplo, em Cuba, nos últimos dois anos, o único lugar onde se pode comprar frango é, talvez, nas lojas privadas, o que significa que essa proteína, que é a mais consumida pela população, tem de ser comprada a essas pessoas ao preço de mercado, porque a importam de fora de Cuba, e estão a criar-se diferenças económicas cada vez maiores. Essas diferenças económicas influenciam tanto quem vive em Cuba, como quem já saiu de Cuba. Quando disse que saíram de Cuba entre 1.200.000, 1.500.000 ou quase 2.000.000 de pessoas, talvez os que saíram sejam aqueles que puderam, e não aqueles que quiseram. A rota mais comum era a das pessoas que saíam pela Nicarágua e depois seguiam a "rota dos coiotes", como é conhecida, por toda a América Central até à fronteira dos Estados Unidos; essa viagem custava 10.000 dólares (8.611 euros), pelo que só a podiam fazer aqueles que tinham uma casa que venderam em Cuba ou que tinham um familiar que a pagou. Há outros que não têm nem casa nem familiares que a paguem e que gostariam de ter partido. Ou seja, mesmo para emigrar, a diferença económica tem sido determinante.

Esses 60% da população de que lhe falei vive com 30 a 40 horas de corte de eletricidade. Li numa publicação que há uma zona do país com 40 horas de apagão e três de eletricidade. Pode imaginar como isso é ridículo. Como é que se conservam os alimentos? Como é que se dorme? Porque em Cuba, quando faz calor, se não tiver um ventilador, não consegue dormir

É muito ingrato.

Ingratíssimo, ingratíssimo, o que mais posso dizer? E muito triste, por isso digo que é um romance triste. É uma situação muito desesperante para muita gente, porque não têm possibilidade de encontrar uma solução, e estou a falar de uma percentagem que pode ser de 60 a 70% da população. Há uns 20% que sobrevive mais ou menos e há uns 10% que vive melhor. Em Cuba, a realidade não bate à porta. Pessoas que têm determinadas condições económicas que lhes permitem estar melhor, quando falta a luz no seu bairro, ficam sem ligação. A todos e a todas falta a luz. Alguns têm baterias e possibilidade de ter eletricidade, mas a ligação depende das antenas e, quando as antenas se desligam, não há ligação. O preço das coisas está caro para todos e conseguir gasolina em Cuba, neste momento, é um problema. Podes ter um carro, mas não tens gasolina para o fazer andar. Tenho um carro de 1997, o meu carro de sempre, e cuido muito bem dele; o carro está novo. Tivemos um problema de saúde na família e comentei com o meu irmão: "Olha, cada viagem que fazemos não é mais uma viagem que fazemos, é menos uma viagem que podemos fazer."

Disse que a sua "geração nadou, nadou, nadou, chegou à margem e, quando deu os primeiros passos na areia, a areia engoliu-os". Do que é que Cuba precisa para mudar? Ou já é tarde demais para mudar?

Cuba tem de mudar. Cuba tem de mudar e essa necessidade tornou-se agora mais evidente, porque não são apenas as ineficiências internas que estão a fazer-se sentir, mas também a pressão externa. Acho que os cubanos, o povo cubano, são como o recheio de uma sanduíche: há duas forças que o estão a oprimir e é o povo que está a sofrer. Qual será a solução para este conflito entre duas forças antagónicas, cujas possibilidades de diálogo são desconhecidas? Não sei. O que vai acontecer? Não sei. O que sei é que as pessoas precisariam que aquele país mudasse economicamente, socialmente e politicamente para poder recuperar alguma esperança. Esses 60% da população de que lhe falei vive com 30 a 40 horas de corte de eletricidade. Li numa publicação que há uma zona do país com 40 horas de apagão e três de eletricidade. Pode imaginar como isso é ridículo. Como é que se conservam os alimentos? Como é que se dorme? Porque em Cuba, quando faz calor, se não tiver um ventilador, não consegue dormir. Na verdade, há dois artigos em Cuba que são de primeira necessidade: um frigorífico, para guardar os alimentos, e um ventilador, para se poder viver. Não apenas dormir, mas viver de verdade. Se nem o frigorífico nem o ventilador funcionarem, pode imaginar como é a sua vida.

O muro que separa a casa da casinha pode ser comparado ao Muro de Berlim. Será que a sua queda deixará marcas na família de Rodolfo, tal como o Muro de Berlim as deixou no mundo soviético?

Bem, espero que sim, que a queda desse muro tenha consequências, porque ele cai no final do romance. Estamos a falar do que aconteceria depois de o romance terminar. Entre os diferentes processos de redenção que existem no romance, um deles está na relação que Rodolfo e Nora estabelecem – não gosto de falar muito sobre isso, porque acho que são coisas que os leitores têm de descobrir – que demonstra que, mesmo em circunstâncias económicas e sociais muito difíceis, mesmo em determinadas idades em que se pensa que aquela pessoa já viveu a sua vida, pode haver uma luz de esperança. É isso que acho que torna o ser humano forte, poder encontrar algo.

A palavra redenção significa a recuperação ou a recompra da liberdade de um escravo; essa era a origem da palavra. Cristo é o redentor porque, com o seu sacrifício, veio encontrar ou comprar a nossa liberdade. E, bem, creio que Rodolfo e Nora, a partir da queda desse muro e das suas ações, terão a possibilidade dessa redenção. Este é um tema importante, porque fala da transcendência da importância que a companhia tem na velhice. Está demonstrado por estudos científicos que os idosos que vivem sozinhos morrem mais facilmente do que aqueles que vivem acompanhados, porque o ser humano é gregário. Somos a única espécie capaz de estabelecer relações com mais de 60 indivíduos. Os orangotangos e os gorilas têm as suas tribos. As abelhas são outro caso, porque não têm essa capacidade de raciocínio e cooperam mecanicamente, mas não cooperam intelectualmente. O ser humano é a única espécie capaz de estabelecer cadeias de relações, e as relações humanas são extremamente importantes ao longo de toda a vida das pessoas, mas na velhice são fundamentais como apoio e como forma de encontrar algo de que todos precisamos: diálogo, companhia, compreensão e alívio da dor.

Notícias ao Minuto "Morrer na Praia", Leonardo Padura © Porto Editora  

Apesar de triste, o livro também conta uma história de amor. Considera que o amor, a amizade e a cultura continuam a ser formas de resistência e de não perder a memória histórica?

Sim, a amizade, o amor e a fraternidade são formas de resistência, mas não só em Cuba. Em todas as sociedades, o mundo está a evoluir para certas formas de individualismo que são bastante novas no que diz respeito às relações sociais. Por exemplo, está a ocorrer um fenómeno muito lamentável, porque já tem consequências, inclusive de caráter sanitário, na relação dos jovens com os telemóveis. Existe um conceito psicológico e sociológico chamado "cultura do jogo", e nessa cultura as crianças aprendem a colaborar, a relacionar-se. Por exemplo, quando sete ou oito crianças jogam futebol em duas equipas, têm de aprender que uma tem de passar a bola à outra para ver se consegue ultrapassar aquela e desenvolvem toda uma série de estratégias de competitividade e assim por diante. Agora, isso está a relacionar-se mais com o telemóvel, o que cria uma forma de entender as relações que é bastante nova e que está a trazer consequências para a saúde, inclusive, como disse, suicídios e doenças como a depressão, a ansiedade, enfim. Por isso, acho que é muito importante encontrar formas de promover a compreensão entre as pessoas e, como dizia, não só numa sociedade como a cubana, com todos os problemas que tem, porque este é um conflito universal que está em curso.

Outro dos temas do romance é o medo. Continua a viver em Cuba, no mesmo bairro e na mesma casa onde nasceu, mas os seus livros são muito políticos. Não tem medo do regime?

Às vezes, não se consegue evitar o medo, porque provém de forças que estão além de nós. Num dos meus romances, a personagem de Mario Conde reflete sobre o medo e diz: "Há medos humanos que são totalmente compreensíveis." O medo da morte, o medo da dor, o medo das baratas; há pessoas que têm medo de baratas ou de rãs. Até agora, nenhuma barata e nenhuma rã comeu alguém, mas há pessoas que têm muito medo delas e isso é compreensível. Os medos que são lamentáveis são os medos sociais; os medos que uma sociedade pode provocar e que são muito diversos. Ter medo de sair à rua porque há insegurança na rua ou medos políticos, medos económicos. Descobri que a única forma de lidar com os meus medos sociais e literários foi enfrentá-los. Escrevo o que escrevo.

Não acho que a minha literatura seja essencialmente política, como diz. Acho que tem leituras políticas, mas é uma literatura que, acima de tudo, tenta fazer uma crónica social. Todos os meus romances têm personagens da minha geração, falam da sociedade cubana que tem vindo a evoluir ou a involuir nestes anos. Por exemplo, os romances com a personagem Conde começam no ano de 1989 e, embora alguns deles falem de épocas anteriores, o tempo presente é o ano de 1989. Neste romance, o tempo presente é 2023. Estamos a falar de 30 anos e, nesses 30 anos, é claro, essa sociedade evoluiu. Eu evoluí, a minha literatura evoluiu e a tentativa de fazer uma crónica dessa sociedade na sua evolução tem sido o meu objetivo fundamental, porque acredito que, se tivesse feito uma literatura exclusivamente de caráter político, o assunto ter-se-ia esgotado. Teria, não sei, a história de um dissidente ou de um preso político, isto e aquilo e já seria praticamente tudo. Tenho dissidentes em alguns dos meus romances. Em "O Romance da Minha Vida", há uma personagem que se encontra nessa condição em Cuba, um escritor que se foi radicalizando politicamente e se tornou um dissidente. Mas volto a citar Milan Kundera. Milan Kundera diz que o problema do escritor dissidente é que tem de começar a alimentar o dissidente mais do que o escritor. Por isso, prefiro alimentar o escritor e dizer as coisas que tenho de dizer com a maior liberdade possível, sem transformar a minha literatura num panfleto político, num documento político.

E os seus livros são publicados em Cuba?

Muitos dos meus livros foram publicados em Cuba. Bem, os primeiros livros do Conde foram publicados, "O Romance da Minha Vida" e até "O Homem que gostava de cães". Fiz uma apresentação quando foi lançado em Cuba e disse que estava a assistir a um evento a que nunca pensei que assistisse, que era a publicação desse romance em Cuba. Os últimos seis livros, quatro romances, o livro de ensaios, "Água por toda a parte" e o livro "Ir a Havana", não foram publicados em Cuba. Dizem-me que é por falta de papel e sei que não há papel, mas acho que também falta um pouco de vontade de publicar os livros.

Alguns youtubers tinham uma fila de 500 pessoas e os escritores tinham uma fila de 20. Esse youtuber vende 10 vezes mais do que o escritor. Então, isso torna muito complexa a relação com a leitura dos jovens – e não há mal nenhum em as pessoas lerem o youtuber. O que está errado é ler apenas o youtuber. Se o youtuber servir de trampolim para que esse jovem passe depois para uma literatura que o possa ajudar a compreender o mundo, que lhe permita desenvolver a sua cultura e torná-lo mais compreensivo, isso seria o ideal

Censura, essencialmente?

Sim, mas é uma censura que não se pode comprovar. Não se pode comprovar porque é real, é real que não há papel. Então, dizes: bem, é verdade que não há papel, mas também podes pensar que não há vontade de publicar esses livros. De qualquer forma, os livros circulam em Cuba por vias alternativas: os livros físicos que as pessoas levam ou conseguem de alguma forma e os livros em versões digitais que passam de mão em mão e circulam através dos meios de comunicação atuais. É muito fácil transmiti-los.

E quais são os comentários dos leitores?

Tenho muitos leitores em Cuba e, em geral, faço poucas apresentações públicas lá porque, bem, se os meus livros não forem publicados, as universidades não me convidam. Mas, nas que já fiz, vi muitas pessoas, por vezes mais do que as que cabem nos locais onde as realizo, e muitas delas são jovens. Isso dá-me uma certa esperança de que estes jovens tenham uma relação com a minha literatura que é muito importante, porque não se trata apenas de falar do que foi, mas de falar do que está a acontecer. O facto de ter essa aceitação por parte de pessoas de outras gerações é importante.

Mas dizem muitas vezes que os jovens não estão interessados em ler.

Há muitos jovens que não estão interessados em ler, mas também há muitos jovens que continuam interessados em ler. O que acontece é que este é um tema muito complexo sobre o qual poderíamos falar durante horas, mas vou resumir-lhe a questão. Acho que, hoje em dia, as pessoas leem mais do que nunca. O que acontece é que leem coisas diferentes. Vai no metro e vê muita gente a ler, mas estão a ler no telemóvel, já não estão a ler livros. Ou seja, as pessoas leem mais. Leem a outro ritmo. Fico horrorizado quando, por exemplo, abro certos sites de notícias e me dizem que o que vou ler demora dois minutos. Isso atrai o leitor, dizendo-lhe que vai investir pouco tempo. Quando investes pouco tempo, geralmente investes poucos neurónios.

De qualquer forma, os números das editoras de todo o mundo dizem que continuam a vender-se muitos livros. Aí, e é por isso que digo que é um tema muito complicado, há alguns livros que são fabricados. Acabo de chegar da Feira do Livro de Madrid; alguns youtubers tinham uma fila de 500 pessoas e os escritores tinham uma fila de 20. Esse youtuber vende 10 vezes mais do que o escritor. Então, isso torna muito complexa a relação com a leitura dos jovens – e não há mal nenhum em as pessoas lerem o youtuber. O que está errado é ler apenas o youtuber. Se o youtuber servir de trampolim para que esse jovem passe depois para uma literatura que o possa ajudar a compreender o mundo, que lhe permita desenvolver a sua cultura e torná-lo mais compreensivo, isso seria o ideal. Mas, de qualquer forma, acho que sim, que ainda há muitos jovens que leem, felizmente.

Espero que a solução não seja militar. O que tenho dito muitas vezes nestes últimos dias é que acredito que Cuba deve mudar, tem de mudar em muitos aspetos; não porque o governo dos Estados Unidos obrigue o governo cubano a fazê-lo, mas porque os cubanos precisam que Cuba mude para que Rodolfo e Nora não se encontrem nessa situação de vulnerabilidade e desproteção na sua velhice

É um pouco o jogo do capitalismo que as editoras têm de jogar: investir num youtuber para investir no escritor que nos faz pensar. 

Sim, sem dúvida que o livro faz parte de um mercado e, como se sabe, os mercados são bastante cruéis, mas necessários. Na Feira de Madrid, comentei isto com uma pessoa que me perguntou o preço de um livro. A livreira disse-lhe, e eu acrescentei: "Olha, este livro na Argentina custa o dobro." Custava 20 euros, mais ou menos. Na Argentina custa 40 dólares (34,46 euros) e acho que não é muito caro. E ela disse-me: "Bem, isso depende." Respondia: "Não, olha, o problema é que esse livro que tens na mão percorreu uma cadeia composta por um escritor, uma editora, uma editora onde há editores, designers, revisores e depois uma gráfica, e dessa gráfica saem uns comerciais que iniciam a distribuição do livro, é preciso armazenar o livro, levá-lo à livraria e o livreiro coloca-o nas tuas mãos. Vê quantas cadeias de pessoas existem para que o livro chegue até ti." E isso funciona graças ao mercado. Por isso, temos de considerar o mercado como um mal necessário.

A situação em Cuba, que já não era boa, agravou-se com a pandemia. Receia que a liderança de Donald Trump e as ameaças de uma intervenção militar piorem ainda mais o panorama?

Neste momento, todas as alternativas estão em cima da mesa. Desde uma intervenção militar, que pode ocorrer, até à famosa fórmula d"O Leopardo": mudar tudo para que nada mude. Portanto, no meio, há muitas possibilidades. Uma intervenção militar é sempre um ato violento que pode ter muitas consequências. Pode até ter consequências como as da Venezuela: mudar algo para que nada mude. Portanto, não sei o que pode acontecer, nem quando pode acontecer, e se algo vai acontecer. Não sei. Estamos a viver um momento de total incerteza em relação ao futuro mais próximo, ao que pode acontecer amanhã, na próxima semana, daqui a um mês. O governo de Trump tem aplicado essa política de pressão máxima sobre Cuba. Tem surtido efeito porque, por exemplo, a falta de combustível é uma questão que afeta imediatamente uma sociedade, pois o país está meio paralisado e as pessoas estão a viver com 30 horas de apagão. Não sei se o governo cubano tem recursos para comprar o combustível necessário e se consegue alterar o sistema das centrais termoelétricas cubanas para que funcionem bem. Não sei. Mas o facto de não terem combustível afeta diretamente essa questão. Por isso, espero que a solução não seja militar. Espero que não seja militar, porque o que tenho dito muitas vezes nestes últimos dias é que acredito que Cuba deve mudar, tem de mudar em muitos aspetos; não porque o governo dos Estados Unidos obrigue o governo cubano a fazê-lo, mas porque os cubanos precisam que Cuba mude para que Rodolfo e Nora não se encontrem nessa situação de vulnerabilidade e desproteção na sua velhice e para que não ocorram muitas outras coisas dolorosas que estão a acontecer em Cuba neste momento.

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