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segunda-feira, 6 de julho de 2026

 

De la Comuna de París a las heroicas batallas de la resistencia en el sur de Líbano

A aquellos que dudan de la capacidad de los pueblos para enfrentarse a fuerzas que les superan en número, a aquellos que constantemente propagan el discurso derrotista de la desesperación, de la duda, sobre la capacidad de resistencia en Palestina, en Líbano, en Irán o en el Yemen para alzarse con la victoria a pesar del desequilibrio en la relación de fuerzas, a pesar de la magnitud de pérdidas y de sacrificios, he aquí lo que Ho Chi Min dijo en respuesta a los que ponían en duda la victoria contra la Francia imperial de entonces, de 1951:

“A la vista del desequilibrio de poder, algunos comparan nuestra resistencia a una pelea entre saltamontes y elefantes. En cierto modo, a quienes no ven más que el lado físico y efímero de las cosas, esto les puede parecer verdad… Nosotros, frente a los aviones y la artillería enemiga, no teníamos otra cosa en nuestras manos que lanzas de caña de bambú… Pero nosotros no miramos solo el presente, también miramos al porvenir; ponemos nuestra confianza en la fuerza y la moral del pueblo. En consecuencia, respondemos con firmeza a los dubitativos y a los pesimistas: hoy sí, el saltamontes se atreve a hacer frente al elefante. Mañana será el elefante el que perderá su pellejo”.

Tres años después de este discurso, el general Giap derrotó a los franceses en Dien Bien Phu. “¡Sí, también mañana los sanguinarios yanquis y su peón sionista arrastrarán el rabo entre la decepción y la derrota!”

Nuestros combatientes ya habían demostrado su valía: victoria en 2000, victoria en 2006 después de 33 días de un combate heroico. No eran más que 1.000 guerrilleros con armamento muy modesto (Katiuskas y lanzacohetes individuales de fabricación soviética) heredado de Fatah, contra todo un ejército, el israelí, de los más sofisticados, incluida la poderosa 5 División del ejército dotada de tanques Merkava y la protección aérea de los Estados Unidos con sus F35, F36 y Apaches.

A día de hoy la entidad sionista ha sido dotada por el occidente imperialista de armas de destrucción masiva. Por primera vez en la historia se utilizan contra guerrilleros bombas de 1 y 2 toneladas (las FLU 9, M-84) lanzadas sobre todo en los suburbios del sur para asesinar a la dirección militar de la resistencia, como ocurrió cuando el asesinato de la cúpula del comando Aradwan el 20 de septiembre y en el asesinato del dirigente histórico Nasrrallah el 27 de septiembre de 2024.

Para matar al dirigente iraní, al estado mayor y a los miembros de la administración iraní, Trump anunció en la Knesset que su aviación y la de Israel habían utilizado 7 aviones de combate B2 con bombas de 2 toneladas, y que ordenó otros 26.

En Khiam, Bint-jbeil, Aytaroun, Arnoun, al sur de Líbano, se vio a combatientes legendarios luchando a “distancia cero” con sus cuerpos y sus ametralladoras contra un enemigo cuyos soldados estaban atrincherados en sus tanques.

La batalla de Wadi El-Hojeir ha entrado en la historia: 40 merkavas israelíes fueron destruidos por combatientes que operaban a pie, saliendo de refugios o de túneles al asalto de tanques enemigos. Así, a distancia cero, frente a un enemigo cobarde y sanguinario, que mata a distancia, atacando a civiles, mujeres, niños.

Ni una sola batalla israelí fue ganada en combate terrestre, ¡ni una! Durante la batalla de 66 días (del 1 de octubre de 2024 al 5 de diciembre de 2024), los israelíes emplearon a 150.000 soldados para intentar invadir el Líbano. Frente a ellos un puñado de guerrilleros de los que quedaron de la dirección diezmada durante aquellos malditos 10 días que sacudieron la resistencia. En esos diez días ocurrieron los siguientes hechos fatídicos: la explosión de los buscapersonas (pipers) el 17-18 de septiembre 2024; el ataque a las fuerzas de Radwan el 20 septiembre del mismo año; el asesinato de Nasrallah y de el 27 de septiembre y de Hashem Safieddine el 1º de octubre de 2024 y la carnicería de primeros de octubre con salvajes ataques aéreos en el sur, que se saldó con 623 muertes en un solo día. A pesar de todo, estos militantes entrenados para actuar en caso de desconexión con la dirección, impidieron al enemigo avanzar con sus tanques ni un solo kilómetro. Uno de los principales jefes de estado iraníes, Quaani, consideró en aquel momento que esta batalla era la más importante de la historia.

Israel pidió un alto el fuego y Hezbollah lo aceptó para permitir a los refugiados regresar a sus aldeas, y también para poder reorganizarse, cambiar el sistema de comunicación, neutralizar la infiltración en su organización y adquirir nuevas armas adaptadas a un nuevo concepto de combate.

Este alto el fuego fantasma, establecido bajo control americano, tenía como objetivo hacer ganar al enemigo mediante la paz lo que no pudo obtener por la guerra. Durante este alto el fuego que duró 15 meses, Israel ocupó las 5 colinas que dominan el sur y destruyó 39 aldeas; por lo tanto, prácticamente causó el 70 por cien de los daños sufridos durante la guerra iniciada en Gaza el 7 de octubre de 2023. Israel quería crear una zona tampón amarilla como la de Gaza, de 30 kilómetros de profundidad.

A partir del 2 de marzo de 2026, en concomitancia con el ataque israelí-estadounidense contra Irán, Hezbollah rompe este alto al fuego y desencadena una guerra de guerrillas, aún en curso, utilizando técnicas simples y dotándose de procedimientos que escapan al control de sus sistemas electrónicos y satelitales, con nuevas armas fabricadas manualmente y poco costosas como los drones de ataque FVP con hilos luminosos no detectables. Más tarde introdujeron, AL-MAZ-3, de un alcance de 16 km., que Hezbollah pirateó a los israelíes en las batallas y posteriormente desarrolló.

Tres batallas deben quedar grabadas en la memoria de los militantes anticolonialistas y antiimperialistas:

– la de Khiam, apodada Stalingrado, por inexpugnable. A pesar del empeño de la aviación que destruyó el norte de laciudad, los combatientes que conocen el terreno salieron en el momento oportuno de los túneles y entablaron un combate calle a calle e impidieron que el enemigo la ocupara.

– la de Bint Jbeil, la ciudad más cercana, a 3 km, de la Palestina ocupada. Aunque prácticamente destruida, los guerrilleros desde los túneles están levando a cabo operaciones diarias contra el ocupante. Para Bint Jbeil, centro urbano del distrito de Jabal Amel, no es su primera batalla: ya en 1978 Israel la sitió durante tres meses; entonces 14 combatientes del FPLP lograron aflojar el cerco de la ciudad llevando a cabo una operación suicida contra el cuartel central de las tropas enemigas. Bint Jbeil fue elegida por Nasrallah en el año 2000 para celebrar la victoria de la retirada israelí después de 22 años de ocupación (1982-2000). En su estadio pronunció su discurso al estilo Mao Tse Tung, según el cual “Israel” es más frágil que una tela de araña: “el imperialismo no es más que un “tigre de papel”. Allí se oyó una vez más a los dirigentes de la resistencia libanesa pronunciar frases como “Desheredados del mundo, uníos”.

Netanyahu, que no ha olvidado la frase, intentó en varias ocasiones entrar en Bent Jbeilh para decirle a Nasrallah que estaban de vuelta, pero no tuvo éxito. 13 tanques israelíes y bulldozers Hamer fueron destruidos por los resistentes que surgían de debajo de los escombros; Bint jbeil es apodada por los sureños la ciudad-milagro de la historia. Allí se estableció una cultura de resistencia y valentía sin precedentes: Un combatiente nunca se rinde, no importa los sacrificios que ello suponga.

– la tercera batalla fue la de Zawtar oriental, que sorprendió a los estrategas militares. Los combatientes habían emboscado el paso por el que los tanques israelíes debían atravesar el río Litani hacia Nabatieh, y aquello fue el cementerio de los Merkavas, de Hammer y decenas de víctimas, entre ellos el general de la unidad 93 del ejército israelí, el segundo después del general de la unidad 36. La aviación israelí ataca objetivos civiles y destruye infraestructuras en Nabatieh, al norte del Litani, y en Tiro, incluso en la capital del país, pero detrás de ellos hay focos que resisten a lo largo de las aldeas fronterizas.

La gran lección que la resistencia ha aprendido desde la costosa guerra de apoyo a Gaza es la vuelta a la técnica de guerrillas y la guerra popular prolongada. Esta valentía saca su fuerza, como dice Gramsci, de la relación orgánica entre el combatiente y la masa; el combatiente se funde en la masa y asume el peligro para protegerla (el bastón de Yayah Sinwar se ha hecho mítico). En el sur de Líbano, como en Gaza toda la dirección de la resistencia fue diezmada, con familias y niños. Ismael Hanieh, Khalil El-Hayeh, Nasrallah, todos tienen un hijo mártir. Así participaban en la lucha los dirigentes tanto de al-Kassam como de al-Radwan.

La técnica de la guerrilla, o la vietnamización de la resistencia armada, herencia de todos los combatientes del mundo – de los vietnamitas, los coreanos y los latinoamericanos, de los argelinos y los palestinos – ha sido recogida por los combatientes.

El concepto doctrinal de martirio, “elegir entre perder el honor o entrar en la historia como mártir”, no es necesariamente un concepto religioso; esta doctrina que incita a no temer la muerte, no tiene por objetivo desinteresarse de la vida sino, al contrario, la idea es respetar la vida. También se encuentra entre los libertadores comunistas antiimperialistas, como el Che, que decía: “Hay que elegir entre una vida degradada y servil o sacrificarse por una causa noble y justa”. La consigna de los combatientes palestinos era vencer o morir, lo mismo que el “Patria o muerte” del Che. Todos los discursos de El-Kassam tenían esta frase como un leitmotiv.

Esta doctrina es una fuente de coraje inaudito: “El tirano muere y su reinado termina, pero la muerte del mártir es el comienzo de su gloria”, dice el teólogo danés Soren Kierkegaard.

Acerca de la violencia

La revista científica The Lancet publicó en noviembre de 2025 un estudio, citado por Jhon Mearsheimer, según el cual el número de víctimas de la guerra de sanciones económicas impuestas a los países del tercer mundo por los Estados Unidos. llegó a los 28 millones de muertos. En Iraq, el embargo mató a 500.000 personas por sí solo, la mayoría niños.

En Líbano, después del 8 de octubre de 2023, ha habido 33.854 víctimas (7.327 mártires y 26.537 heridos); un promedio de 36 víctimas por día.

En Gaza las 180.000 toneladas de bombas han superado en 8 veces las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki; 80 kg. por habitante.

En Gaza se habla oficialmente del 11 por cien de la población de Gaza muerta o herida. La proporción para Francia equivaldría al total de los habitantes de París, y para Estados Unidos a 33 millones de americanos. The Lancet, habla de 680.000 muertos y desaparecidos, cifras utilizadas por Francesca Albanese y Ralph Nader, colaborador de Ramsay Clark, entre los cuales:

– 2.700 familias con todos sus miembros desaparecidos.
– 5.943 familias, de las que sólo queda un superviviente.

No es la primera masacre de la historia. En Argelia hubo un millón de mártires de una población de 3 millones, en el Congo con 10 a 20 millones de muertos. En Gaza y en el Líbano asistimos a matanzas similares y perpetradas en un corto periodo de tiempo.

Tres escenas permanecen clavadas en la memoria:

– familias quemadas en sus tiendas de plástico.
– niños bombardeados cuando acudían a puntos de distribución de alimentos.
– miles de familias obligadas y empujadas como ganado a caminar continuamente, día y noche, y que acabaron pisándose entre ellos. Muchos niños encontraron la muerte pisoteados por sus propias familias.

Es innegable que la guerra contra Gaza y contra el Líbano es una guerra estadounidense, incluso al nivel de decisión política. No habría sido posible sin la armada de Estados Unidos y occidental, sin los 54.000 millones de dólares americanos. Este coste de la guerra es el que Trump pretende compensar explotando los yacimientos marítimos de Gaza y Nakura.

El ‘gobierno de Vichy’ de Líbano ante la resistencia libanesa

Desde diciembre de 2023, el Líbano ha aceptado un cese del fuego solicitado por Israel después de 66 días de batalla. Este alto al fuego fue supervisado por una comisión presidida por los Estados Unidos, con un comisionado estadounidense, Tom Barak, designado por Trump para gobernar el país. Desde esa fecha, el centro de decisión se ha trasladado de Baabda [residencia oficial del presidente del Líbano] a Washington, desde entonces estamosbajo mandato estadounidense. Es Washington quien ha organizado las elecciones presidenciales, designado al gobierno, al jefe del ejército, al gobernador del banco central, etc.

Hezbollah, que necesitaba reorganizarse, lo ha permitido durante 15 meses, a pesar de que Israel violó el alto al fuego 11.000 veces y asesinó a 500 de sus miembros.

El 2 de marzo, la resistencia decidió romper el alto el fuego (tras el asesinato de Jamenei) y reanudar la lucha contra Israel. Esto alarmó a los estadounidenses que alentaron a Netanyahu a atacar Beirut oeste cerca de la sede del gobierno, el 8 de abril de 2026, masacrando a 365 personas en edificios civiles.

Fue la decisión de Trump: esto, o la firma de un acuerdo de paz con el enemigo sionista.

Así es como ha entrado el Líbano oficial en una fase crucial que nos recuerda la época del “gobierno de Vichy” en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la autoridad de entonces no era más que un apéndice del exterior. Los presidentes de la república y el gobierno se sometieron a la presión estadounidense, comenzando por no hacer el discurso del juramento, requisito para acceder a sus respectivos cargos.

El gobierno ha cumplido las siguientes órdenes de Estados Unidos:

  1. Declarar a Hezbolah, que defiende al país, una organización terrorista
  2. Cerrar las instituciones de Hezbollah en Beirut
  3. Expulsar a la embajada iraní de Líbano
  4. Pedir a Hezbollah (según el concepto de Hobbes de que “el Estado es quien monopoliza las armas”) que deje las armas, y le exige que entregue las armas para que sean destruidas.

A pesar de los enormes sacrificios hechos por la resistencia y su compromiso durante un año y medio, las autoridades libanesas, sin sentimiento alguno de dignidad nacional, no sólo se arrodillan ante el enemigo, sino que traicionan a quienes defienden el país y han perdido más de 6.000 hombres en combate, por no hablar de las 33.000 víctimas civiles desde octubre de 2023.

Estas autoridades títeres buscan, bajo presión estadounidense, despojar al Líbano de su poder frente a un enemigo que sólo entiende el lenguaje de la fuerza; propone ridículas iniciativas de negociación y rendición bajo el fuego del enemigo que sigue invadiendo, ocupando y destruyendo toda posibilidad de vida en 62 aldeas libanesas, exactamente como ocurrió en Gaza donde Israel ocupa ya el 70 por cien del territorio.

Estados Unidos no quiso contentarse con humillantes negociaciones cuyo único objetivo fuese desarmar a la resistencia; peor aun, exigió al gobierno libanés enviar a Washington una comisión de oficiales libaneses para reunirse con una comisión militar israelí con el fin de elaborar un plan común para desarmar la resistencia. Los Estados Unidos anunciaron que estaban dispuestos a reconstruir el ejército libanés sobre nuevas bases, asignando 11.000 millones de dólares para esta misión. Esto en realidad significa “una guerra civil y una dislocación del Ejército” como ocurrió durante la guerra civil entre el 75 y el 93.

¿Son hoy los combatientes de Hezbollah los comuneros contra Versalles?

A la pregunta de si los combatientes de Hezbolá serían los nuevos comuneros, la respuesta es sí. La comparación es desde el punto de vista patriótico… El gobierno libanés hoy, como el de Adolphe Thiers en la Francia de 1870-1871, sigue negociando con el ocupante, no para defender la soberanía del país o los intereses de su pueblo sino para conspirar contra la Resistencia y liquidarla por las armas. El ataque iraní contra Israel en junio de 2026 para disuadir al enemigo sionista de bombardear los suburbios del sur puso al gobierno (acusado de traición por Hezbollah y el “Frente Nacional de Apoyo a la Resistencia”) al descubierto. Acusó a Irán de inmiscuirse en los asuntos del Líbano, mientras se calla cobardemente ante la invasión israelí que sigue avanzando hacia las grandes ciudades de Tiro y Nabatieh.

Marx consideraba la guerra desatada por la burguesía contra la Comuna desde los dos lados de la frontera, como “la más terrible guerra de los tiempos modernos, el vencido y el vencedor confraternizan para masacrar en común a los comuneros“. Y explicaba cómo los prusianos cercaban París mientras negociaban con los de Versalles después de haber cedido tras la derrota Alsacia y una parte de Lorena.

Los comuneros iniciaron entonces su revolución obrera y comenzó la guerra civil. Los más decididos eran los blanquistas y los internacionales, pero todo terminó con la masacre de 25.000 comuneros.

En “La guerra civil en Francia”, Marx explica que los comuneros nunca cedieron al viejo chovinismo de la República propagado bajo la consigna “¡Valmy o la patria en peligro!” cuando la Revolución francesa era atacada por todos los despotismos europeos.

Por su parte Lenin, en “El Estado y la revolución”, vuelve sobre ello y explica que “¡El derrotismo revolucionario es precisamente la continuación de la lucha de clases!”

Pero la comparación entre comuneros y combatientes libaneses no puede aplicarse desde el punto de vista del programa social republicano de la Comuna:

– Laicidad: separación de la iglesia y del estado
– Fin del trabajo nocturno, sobre todo para los niños
– Libertades en todos los ámbitos

La patria de los comuneros se pretendía universal y tenía la esperanza de reconfigurar todo el territorio de Francia en función de las conquistas de las comunas federadas; no tuvo éxito y fue ahogada en sangre en varias ciudades.

Y Marx concluía que “el mayor esfuerzo de heroísmo del que todavía es capaz la vieja sociedad es una guerra nacional; y aquí se ha demostrado que eso es una pura mistificación de los gobiernos. El dominio de clase ya no puede ocultarse bajo un uniforme nacional”. ¡Es inaceptable todo compromiso patriótico con ellos!

Es cierto que Hezbollah construyó “un Estado dentro del Estado“, y puso en marcha instituciones bancarias creando los famosos bancos de trueque “el buen préstamo” basados en un concepto opuesto al de las instituciones financieras como el Banco Mundial y el FMI. Y es cierto que creó la gran institución alternativa “Jihad el-Bina” para proteger a los campesinos contra el capítulo agrario de la OMC, y para fomentar pequeños proyectos de autosuficiencia alimentaria, protección de granos y producción de energía solar. Pero sus proyectos no pudieron tener un impacto universal, ni imponerse a escala nacional. Los primeros ataques aéreos israelíes atacaron todas las oficinas del “buen préstamo”, que fueron completamente demolidas.

Acerca de la guerra norteamericana-israelí contra Irán

  1. La guerra criminal imperialista contra Irán no es un duelo, sino una guerra de occidente contra Irán y el Eje de la Resistencia.
  2. Esta guerra terminó en un fiasco y no pudo lograr ninguno de sus objetivos, a saber:

– La caída del régimen de la República Islámica, que no sólo no se ha debilitado, sino que Estados Unidos ha tenido que pedir negociaciones.

– No ha podido provocar una guerra civil en este país multiétnico en el que los persas son sólo el 40 por cien de la población (kurdos y ezaris no han querido rebelarse contra el Estado central). Desde entonces, Irán ha adoptado la democracia de la calle, incentivando el diálogo y favoreciendo los debates. El último discurso del presidente dio instrucciones en este sentido.

– No pudieron romper el Eje de la Resistencia que funcionaba en Líbano, Yemen e Irak.

– No pudieron eliminar la energía nuclear.

Irán se ha fortalecido y ha añadido un nuevo potencial: imponer su control sobre el Estrecho de Ormuz.

Irán ha sufrido pérdidas, pero también Israel. A pesar de que Israel posee aviones furtivos, F-35, sistemas antimisiles entre los más avanzados del mundo y dos cúpulas de hierro, Arrow, y David’s Sling, fue una guerra costosa para él. Cada intervención les cuesta millones de dólares, mientras que los misiles iraníes cuestan una ínfima fracción de esas cifras.

¿Qué elementos contribuyeron a esta victoria?

  1. Irán libró una batalla de desgaste contra sus enemigos con control del elemento tiempo, rechazando el derroche y procediendo por etapas.

  2. Irán, que tiene las dimensiones de un continente, con sus 90 millones de habitantes y su superficie de 1,6 millones de km2, se ha ido reconstruyendo desde hace al menos 5 décadas bajo presión permanente de sanciones (una aviación envejecida, una inflación enorme, tensiones internas) lo que le obligó a recurrir a sus recursos humanos y naturales y, por tanto, a construir una economía de autosuficiencia en todos los ámbitos: soberanía alimentaria, desarrollo científico, incentivación de la participación de las mujeres (el 60 por cien de los estudiantes universitarios son mujeres, especialmente en las facultades de ciencias). Mientras tanto, el Occidente eurocentrista con su izquierda otanista, pretende darles lecciones sobre vestimenta.

Conclusión

El impacto del desafío iraní contra Estados Unidos está cambiando las reglas del juego en el mundo. Es la primera vez que una fuerza media desafía no sólo a Estados Unidos, también a su lacayo sionista, y a sus aliados en el Golfo que perdieron las bases estadounidenses destruidas en 3 noches, así como a las Fuerzas de la OTAN y de países europeos. Esto constituye una lección para Pakistán y para Turquía que tanto temen a Estados Unidos.

La oligarquía financiera cree que sus innovaciones tecnológicas pueden acabar con la resistencia de los pueblos y enterrar sus aspiraciones de independencia y justicia, pero es en vano.

Uno de los iconos de la teología de la liberación, el padre Ernesto Cardenal, en el Epitafio para la tumba de Adolfo Báez Bone, asesinado junto a un grupo de sus camaradas, escribió: “Creyeron que te enterraban y lo que hacían era enterrar una semilla”.

Leila Ghanem https://cncomunistas.org/?p=2874

domingo, 5 de julho de 2026

 

General Italiano escribe sobre la gran paradoja del belicismo europeo

Publicado:

En esencia, los países europeos de la OTAN carecen de fuerzas suficientes para defenderse o, peor aún, para atacar y lograr la «derrota estratégica» de Rusia.

Noticias populares

Francesco Cosimato*.— El discurso de seguridad occidental se basa en una profunda contradicción. Por un lado, los líderes europeos de la OTAN avivan los temores de una inminente invasión rusa del corazón del continente. Por otro, la misma clase política parece estar firmemente convencida de que puede infligir una «derrota estratégica» a Moscú mediante fuerzas militares interpuestas.

Si Rusia realmente posee las capacidades que Occidente le atribuye, entonces es difícil argumentar que pueda ser derrotada mediante el apoyo indirecto a Ucrania. Sin embargo, si carece de tales capacidades ofensivas contra Europa, no hay justificación para la alarma permanente. Este dilema lógico pone de manifiesto la paradoja de la defensa europea: uno se declara fatalmente vulnerable ante un enemigo que, al mismo tiempo, presume poder someter.

Los países europeos miembros de la OTAN se consideran vulnerables a un posible ataque ruso. Sin embargo, no existen pruebas concretas de una intención real de Rusia de atacar una zona caracterizada por una fuerte dependencia energética, una progresiva desindustrialización y profundas tensiones sociales.

El general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa (SACEUR), ha declarado que no existen indicios de inteligencia que señalen la intención rusa de atacar Europa. Si esta es la valoración del máximo comandante militar de la OTAN en Europa, resulta difícil comprender por qué el debate político sigue planteando la amenaza inminente de una agresión rusa contra el continente.

La OTAN insiste en declarar, a través de sus líderes, que es una alianza defensiva. En particular, cada ministro de Asuntos Exteriores reitera en cada oportunidad que su país no está en guerra con Rusia. Sin embargo, es evidente que todos estos países contribuyen significativamente al esfuerzo bélico ucraniano.

Se sabe que Ucrania importa una parte importante de componentes para drones de países europeos (como Polonia, la República Checa y Alemania), que luego se ensamblan o integran localmente.

Según los principios del derecho internacional humanitario, las instalaciones industriales destinadas directamente a la producción de material bélico pueden, en determinadas circunstancias, considerarse objetivos militares, siempre que cumplan con los requisitos del derecho internacional humanitario.

Un análisis de los datos numéricos de código abierto sobre las fuerzas y los sistemas de armas de la OTAN (Fuente: Índice Global de Poder de Fuego – Tabla 1) y la posible comparación entre el bloque ruso-bielorruso y los países denominados «dispuestos» (Tabla 2) ofrece una explicación inmediata. Estas cifras también incluyen a Estados Unidos, cuya contribución representa el componente decisivo de las capacidades militares generales de la OTAN.

Tabla 1: Datos de la OTAN

Para la Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump, la América es la zona prioritaria de intervención de Estados Unidos. Si restamos las cifras estadounidenses de los datos de la OTAN (Tabla 1), sobre todo los activos estratégicos —satélites de comunicaciones y reconocimiento, así como transporte estratégico—, queda muy poco.

En esencia, los países europeos de la OTAN carecen de fuerzas suficientes para defenderse o, peor aún, para atacar y lograr la «derrota estratégica» de Rusia.

Por eso, los gobiernos europeos, al menos de palabra, están declarando su intención de aumentar el gasto en defensa. No solo por las reiteradas peticiones de la administración Trump, sino también porque sus fuerzas son objetivamente totalmente insuficientes para sostener un hipotético conflicto contra Rusia.

La tabla 2 destaca las deficiencias en aviones de combate, tanques y artillería de la coalición de los dispuestos

Tabla 2: Comparación de los bloques ruso y bielorruso con la coalición de los “dispuestos” (Italia, Alemania, Francia, Reino Unido, Polonia, Hungría, España)

Rusia + Bielorrusia Coalición de los Dispuestos
Personal
3.833.000 2.881.460
Poder aéreo
4.477 4.038
Tanques
6.257 2.042
Vehículos de combate de infantería
138.443 348.792
Armas de saturación
5.525 1.151
Artillería
8.720 616
Lanzacohetes
3.211 288
Poder naval
419 826
Mano de obra industrial
77.364.000 181.793.000

 

Desde una perspectiva estrictamente geopolítica, Rusia parece no tener ningún interés estratégico en atacar a una Europa que, al carecer de autonomía energética y recursos naturales, no ofrece a Moscú ninguna ventaja competitiva.

No obstante, tecnócratas y figuras políticas clave europeas insisten en la inevitabilidad de la agresión rusa, señalando, basándose en proyecciones no verificadas, a 2029 como un punto de inflexión. El general británico Sir Richard Shirreff ya había predicho una invasión de este tipo para noviembre pasado. Esta predicción no se ha visto confirmada por los acontecimientos posteriores sobre el terreno.

Todos los instrumentos militares desmantelados tras el fin de la Guerra Fría están siendo reevaluados, lo que ha llevado a varios países a reconsiderar incluso el modelo del servicio militar obligatorio, que podría restablecerse en países como Alemania, Francia, Dinamarca y el Reino Unido.

Sin embargo, en Italia, los argumentos a favor de restablecer el servicio militar, en pleno cumplimiento del artículo 52 de la Constitución, siguen relegados a los márgenes del debate institucional (una postura que el autor apoya plenamente).

El panorama se está volviendo claramente complejo: la OTAN parece ser una organización muy poderosa, pero al borde de la disolución debido a las críticas estadounidenses.

Un dato interesante: Estados Unidos, miembro de la OTAN, atacó a Irán, un país que no pertenece a la OTAN, y, cuando se vio en apuros, solicitó ayuda a países europeos. Intervenir con un contingente militar tan lejos del territorio nacional es una operación difícil, incluso para el simple transporte de las fuerzas, y mucho más sin ellas.

Además, Italia se ha dotado de unas fuerzas armadas que, según admitió explícitamente el Ministro de Defensa, están destinadas exclusivamente a operaciones de mantenimiento de la paz. ¿Quizás los estadounidenses desconocían esta característica, que compartimos con otros países europeos que afirman estar dispuestos a ello?

Un elemento crucial para comprender la complejidad de la situación actual es evaluar el desarrollo del conflicto en Ucrania sobre el terreno.

La narrativa estratégica occidental insiste en que el apoyo militar continuo a Kiev podría conducir a la «derrota estratégica» de Moscú. Sin embargo, los informes desde el frente presentan una imagen diferente y mucho más compleja para Occidente. Rusia mantiene la iniciativa y prosigue su ofensiva, avanzando lenta pero constantemente.

Es cierto que los drones ucranianos están atacando en territorio ruso, pero esto no significa que el rumbo del conflicto esté cambiando. La capacidad de atacar en lo profundo del territorio enemigo no equivale necesariamente a la capacidad de cambiar el curso estratégico de un conflicto.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis lograron atacar Londres con misiles V1 y V2 al final del conflicto. Sin embargo, esto no impidió que los Aliados avanzaran desde Francia hacia Alemania. El curso de esa guerra dejó a los misiles nazis inservibles. En última instancia, y en directa contradicción con la evidencia sobre el terreno, los líderes europeos —a menudo sin un sólido apoyo popular— persisten en respaldar una guerra que ahora parece perdida. No por Ucrania, sino por todos nosotros.

Autor

Francesco Cosimato

Nacido en Roma el 12 de noviembre de 1959, cursó el 162.º Curso de Cadetes en la Academia Militar de Módena. Es paracaidista militar, director de lanzamiento e inspector de actividades de control de armamento. Ha ocupado numerosos puestos de mando y estado mayor, incluyendo misiones en Somalia (1993), Bosnia (1998 y 2006) y Kosovo (2000). Comandó unidades como el 1.er Grupo del 33.er Regimiento de Artillería Terrestre Acqui y el 21.er Regimiento de Artillería de Trieste. También ha prestado servicio en el Estado Mayor del Ejército y en la OTAN.

* General de estado mayor italiano 

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 A súbita ascensão do senhor X

A disseminação pelo Ocidente (Europa e Américas) de programas políticos elaborados e defendidos por partidos da extrema direita não é aleatória e meramente folclórica e populista. Pareceu mostrar-se assim enquanto fenómeno passageiro de desabafos de cadáveres saudosistas que se orgulhavam dos feitos militares nas três frentes da guerra colonial (ocultando ainda nessas ocasiões a participação, de alguns deles, em massacres e assassinatos seletivos), ou mal escondiam em público o ressentimento pelas perdas materiais sofridas com o regresso à metrópole. Entretanto, os preconceitos racistas que sobravam resistentes desses tempos ressurgiam aqui e acolá, pela chegada da redes sociais contemporâneas. Tudo isto e mais ainda que não referimos, já sobrevivia desde sempre e a brutal contra-revolução em Portugal e em Espanha foi prova provada. Contudo, é neste século, e há pouco mais que uma década, um vulcão pequeno já quase inofensivo explodiu com inesperada rapidez e violência. Num piscar de olhos do tempo histórico, tal como sucedeu nos anos vinte do século passado, o icebergue do qual só víamos o emerso, cresceu desmesuradamente por baixo e emergiu em lugares considerados os mais civilizados. Se melhor tivéssemos pensado , a velocidade e a violência do fenómeno não teria surpreendido tanto como surpreendeu. Observando retrospetivamente verificamos como foi geral a surpresa e, sobretudo, o consentimento. Como foi possível?, interrogavam-se académicos e políticos de carreira. A súbita abundância de ensaios académicos e artigos de análise britaram como cogumelos sob uma forte chuvada de outono.
No entanto, não ficaram menos surpreendidos aqueles, uma minoria embora, que observaram tanta surpresa geral , sobretudo nos que não deviam surpreender-se e, antes pelo contrário, deveriam andar a preparar-se para evitar ou, pelo menos, enfrentar o grande icebergue que se agigantava nas sociedades ditas mais civilizadas e nas quais os desastres das duas Guerras Mundiais mais teriam ensinado.
Nada ensinaram. Em pouco eram civilizadas. As aparências enganam. A memória é curta porque faz-se por esquecer o que não convém. À superfície navegava-se com segurança, as conquistas mostravam-se (enganadoramente) sólidas, a instrução massificara-se, a ciência avançava demolindo mitos um por um, caindo como tijolos de uma muralha com mil anos, as tecnologias revolucionavam filosofias, costumes e normas jurídicas.
Repentinamente (assim pareceu para quase todos) os preconceitos tornaram-se ódios, os insultos ameaças de morte, a ignorância tornou-se certezas, os direitos denunciaram-se como obsoletos e , principalmente, obstáculos. Os imigrantes que morriam aos milhares no mar Mediterrâneo passaram de notícias banalizadas a criminosos com a faca nos dentes a modos dos antigos piratas ingleses. Demagogos inescrupolosos acolitados por deliquentes sociais, identificaram perfeitamente as brechas no sistema por onde poderiam penetrar com o direito que o Direito internacional se não conferia pelo menos não proibia e instalaram tendas para campanhas militares. Até ver, tudo indica que têm vencido.
Ora, teoricamente, um demagogo ludibria se o auditório for ignorante até ao ponto de se empolgar com oratórias Inflamadas de vendedores vigaristas de feiras na aldeia. Um auditório de gentes de trabalho duro na sua maioria, cansados da vida que levam, das promessas que não se cumpriram, de instituições públicas que não funcionam bem para todos, desejosos de uma habitação por modestíssima que fosse, para casar e procriar uma família, invejosos uns do vizinho que comprou um carro elétrico e não se sabe como o fez, outros sentindo-se injustiçados porque trabalharam de manhã à noite a produzir, a produzir sempre, e, afinal, o que os espera? Que miragem é essa de um emprego seguro e bem pago?
Todavia, reduzir o auditório desses demagogos a esse público de feira é uma grave omissão. Porque há para eles um outro auditório. Não é de gente sentada em bancos de pau ao ar livre na praça da aldeia. É gente fina, de fatos de Louis Vuitton, vestidos de Prada, relógios Rolex e motorista à porta. Esta gente raramente se reune como la canaille anterior em multidões. Encontram-se em pequenos grupos, discretamente, nas mansões no Algarve com vistas para o campo de golfe, bebericando um uísque Jack Daniel´s, e selecionando o demagogo mais conveniente. O tal que melhor ludibriará aqueles que lhe oferecem os lucros. Esta gente não trabalha : acumula dividendos. Não quer saber de regimes democráticos para nada, só os suportam para silenciar, enganar e prender. Sufrágios universais? É uma chatice! Só se aguentam com uma boa imprensa e uma hipnótica televisão.
Esta gente vive por meios infalíveis : a mentira que no Direito se aprende como a legalidade, a força que fora da imprensa servil se chama genocídio ou massacre, mas na imprensa servil se nomeia “autoridade para repor a ordem”, e os truques financeiros.
Infalíveis? Nem por isso. Essa gente já apanhou sustos valentes noutros tempos e nesta galáxia. Ora, que eu saiba, a galáxia move-se.
----------------------------------------Nozes Pires

sexta-feira, 3 de julho de 2026

 

Cuba: economia e planificação entre 1970 e 1980 

 Publicado em 01/06/2026 //

 

Por Luiz Bernardo Pericás

Se nos anos 1960 as discussões sobre a administração industrial, o papel dos bancos, a teoria do valor e o sistema orçamentário de financiamento foram extremamente importantes para assentar as bases para a gestão de empresas e o desenvolvimento em Cuba, os dois decênios seguintes seriam marcados por mudanças substanciais na questão do planejamento, da produtividade e da implementação acelerada da chamada autogestão financeira no país.1 Vale lembrar que em meados dos anos 1970 foi promulgada uma nova constituição, instituída a Assembleia Nacional do Poder Popular e realizado o I Congresso do Partido Comunista de Cuba, assim como houve o fortalecimento contínuo das organizações de massas, expressado na construção do III Congresso da União da Juventude Cubana em 1979, no V Congresso da Associação Nacional de Pequenos Agricultores, no I Congresso dos Comitês de Defesa da Revolução (que em 1980 contavam com cinco milhões de filiados) e no II Congresso da União de Escritores e Artistas de Cuba, por exemplo. A reorganização do Conselho de Ministros, em novembro de 1972, também seria fundamental, já que seu comitê executivo se tornou o órgão decisório chave para as políticas do governo, enquanto a Federação de Mulheres Cubanas cresceria para 2,2 milhões de integrantes no final da década. Talvez por tudo isso, Aviva Chomsky tenha considerado aquela época como de crescente democratização da esfera pública e de fortalecimento das instituições para participação da população.2 O objetivo econômico precípuo em boa parte daquele período, por sua vez, foi o de impulsionar medidas que visavam estimular e estender as relações monetário-mercantis, com a aplicação formal do cálculo econômico e o estabelecimento gradual do Sistema de Direção e Planificação da Economia (SDPE),3 processo levado a cabo após instauração de um sistema único de contabilidade nacional e da realização de amplas reformas de preços e salários, além de um esforço para se reconfigurar os mecanismos de planejamento. Não se pode deixar de lado também, em termos político-administrativos, o estabelecimento de uma nova divisão territorial no país e a estruturação de órgãos locais do Poder Popular, medidas importantes, igualmente implementadas na época. A partir de 1972 se intensificou o processo de normatização do trabalho (uma tendência que já ocorria desde a primeira metade dos anos 1960, época que representou um maior protagonismo no Mintrab nas questões laborais, inclusive em algumas que tradicionalmente eram discutidas prioritariamente pelos sindicatos); em 1973 ocorreu o XIII Congresso da Central dos Trabalhadores de Cuba (que, em certa medida, revigoraria seu papel, influenciando a criação, três anos depois, da Asociación Nacional de Inovadores y Racionalizadores, ainda que críticos apontem que o momento de maior democracia operária tenha ocorrido em 1970, com eleições mais livres e competitivas nos grêmios locais, enquanto que o congresso, na verdade, teria representado um retrocesso, com maior controle político, escolhas de dirigentes por aclamação, uma consolidação da burocracia e abordagem mais conservadora em relação aos sindicatos);4 e em 1974, foi remodelada a Junta Central de Planificação, criada em 19 de fevereiro de 1960 (e efetivada em 11 de março daquele ano), com a ajuda de especialistas tchecos (e com Regino Boti como seu primeiro secretário técnico), tendo como função fixar os objetivos gerais da ação estatal em matéria econômica, formular projetos de desenvolvimento, centralizar a investigação econômica, estatística e tecnológica, além de assessorar, supervisionar e assistir os organismos que executariam as suas deliberações, além de coordenar atividades com outros órgãos do governo.5  Talvez por tudo isso, aquele período tenha sido definido por um estudioso do tema como o de um “sharp turn toward pragmatism”.6   

Não custa recordar que o SDPE, inspirado no modelo soviético (ainda que contivesse modificações para se adaptar à realidade cubana), reconhecia a importância do mercado, das transações financeiras entre firmas estatais, definia os preços, impostos e taxas de juros como instrumentos indispensáveis de controle econômico, considerava a lucratividade como um critério essencial no desempenho das empresas, colocava ênfase nos incentivos materiais e estimulava a descentralização administrativa, dando maior autonomia e flexibilidade de atuação aos diretores das unidades produtivas, ainda que, paradoxalmente, empresas, sindicatos e assembleias de trabalhadores desempenhassem, na prática, papéis específicos e dentro de esferas de responsabilidade que respeitavam uma estrutura hierárquica definida (em geral, os obreiros participavam das discussões iniciais, na primeira fase do processo e alimentavam com informações pertinentes as instâncias superiores, responsáveis pelas decisões finais).   

O processo de planificação realizado a partir do SDPE foi estruturado em quatro etapas. Inicialmente um plano técnico-diretivo macroeconômico era produzido com base nos “balanços materiais” informados pelos ministérios. Em seguida, a viabilidade do plano era discutida pelas empresas, organizações de massa e órgãos do Poder Popular. Depois, sugestões de modificações eram enviadas à Junta Central de Planificação (JUCEPLAN). E então, a Junta produzia uma versão definitiva do plano, que se tornava lei através da Assembleia Nacional e com caráter vinculante para todas as instâncias de governo.7 O professor do Departamento de Economia da Adelphi University, Sergio Roca, contudo, ressalta que o SDPE nunca foi aplicado de forma plena e completa, não possuía “coerência teórica” e ressentia de maior apoio político. Em 1984 começou a retração do sistema, com seu abandono gradual, que culminou, ulteriormente, com as duras críticas de Fidel Castro em 1986, ano que marcou o início da “retificação” do modelo.8   

O papel da JUCEPLAN, então dirigida por Humberto Pérez, foi primordial na época. Aquele organismo (que possuía em sua estrutura uma Dirección de Perfeccionamiento do SDPE) tinha como objetivo fazer com que o plano fosse cumprido, preparando informes regulares (com periodicidade definida), enviados diretamente à autoridade central, enquanto o CE do Conselho de Ministros, por sua vez, se incumbia de acompanhar de perto as deliberações, atuando rigorosamente para que sua aplicação se mantivesse dentro dos parâmetros estabelecidos e indicando medidas para corrigir o rumo, caso fosse necessário. Ao final do processo, a Assembleia Nacional receberia um relatório anual, descrevendo os procedimentos e os resultados. O Sistema de Direção e Planificação da Economia como um todo e seus distintos setores eram monitorados regularmente com o intuito de estabelecer mecanismos de checagem e controle de eficiência (a partir do SDPE, seriam colocados em andamento planos quinquenais e de longo prazo, de até 20 anos). Além disso, a Junta era responsável pela elaboração do Balanço Global do Produto Social (este, a seu turno, era dividido por ramos e, em seguida, por 40 produtos básicos). A produção em Cuba, segundo um estudo de 1988 do Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (organismo da CEPAL), era planificada através da determinação de normas de consumo e inventários (tanto para bens intermediários como para produtos acabados), em relação a uma série de itens selecionados. Já os balanços materiais correspondentes partiam de uma análise criteriosa das capacidades instaladas existentes e aquelas que supostamente entrariam em atividade no período, além da capacidade de importação da ilha.9 Para auxiliar o processo, outros órgãos compartilhavam responsabilidades: o Comitê Estatal de Abastecimento Técnico-Material (CEATM) era o responsável por 430 bens intermediários ou equipamentos que interessam a mais de um ramo da economia; o Ministério de Comércio Interior se dedicava a checar 375 produtos de consumo final (fossem eles de origem nacional ou importada), bens duráveis e insumos específicos para garantir a produção de bens de consumo; e outros organismos centrais de Estado, que tratavam de preparar balanços para aproximadamente 280 itens (matérias-primas, peças de reposição e equipamentos, endógenos ou forâneos), que deveriam receber, em última instância, a aprovação das instituições supracitadas (JUCEPLAN, CEATM e Mincin). Um sistema de normas de consumo e inventário foi estabelecido em 1977. Em torno de uma década mais tarde, a Junta planificaria por volta de 9 mil normas, o CEATM, 13 mil e as empresas, entre 110 mil e 120 mil, aproximadamente.10       

De qualquer forma, instituído formalmente em 1976, o cálculo econômico (sistema, por sinal, bastante criticado por Che Guevara quando este era ministro de Indústrias, na primeira metade dos anos 1960) seria, dois anos depois, introduzido de forma experimental em 270 empresas de distintos organismos do Estado e em 1979, em mais 1.700 empresas11 (números apresentados por Enrique Hernández González, contudo, indicam que originalmente teriam sido 290 firmas iniciais, e que, posteriormente, o sistema abarcaria as quase 3 mil em funcionamento no país).12 De fato, a disseminação do sistema seria rápida e profunda. Por isso, não é de se estranhar que em 1980, 2.636 empresas (95%) de um total de 2.782, aplicassem mecanismos do cálculo econômico.   

Recordemos que a autogestão financeira começara a ser discutida na URSS já na década de 1950, a partir dos estudos de L. V. Kantorovich, que propunha um método simples de determinação da variante mais eficaz de utilização de recursos. Em 1960, ele publicou seu Cálculo econômico de aproveitamento ótimo dos recursos e em 1962, veio à luz o artigo de E. Liberman, “O plano, o lucro e os prêmios”, trabalhos que influenciariam importantes estudiosos, como V. S. Nemtchinov, A. G. Aganbeguian, V. Trapeznikov e V. V. Novozhilov. Em meados dos anos 1960, o sistema ganhou impulso com as reformas econômicas estruturadas em distintos modelos (lineares) de otimização de planos de distribuição das indústrias, transporte de produtos e combustíveis, por exemplo. O objetivo seria a eliminação da regulamentação demasiada, com diminuição de diretrizes impostas por órgãos superiores, concessão de recursos necessários às empresas para o desenvolvimento da produção e maior estímulo econômico da produção através de fatores como lucro, prêmios e créditos. A autogestão financeira seria, em última instância, o equivalente à “rentabilidade” da empresa. Ou seja, esta deveria recuperar os seus gastos e conseguir rendimentos em forma de lucro, ainda que mantendo sua relação com o plano, relação esta que não seria regulada apenas pela lei do valor, mas pelas chamadas “leis” da economia de tempo, desenvolvimento planificado e distribuição conforme o trabalho realizado. 

Os soviéticos, mesmo sabendo do caráter “contraditório” daquele sistema, criticavam aqueles que diziam que o cálculo econômico poderia ser identificado com relações de mercado, ainda que estas estivessem vinculadas estritamente ao dinheiro, à venda de artigos e às encomendas. De acordo com R. Beloússov, “nas condições de autogestão financeira, o nível de receita monetária de cada trabalhador é determinado não só pela quantidade e qualidade do seu trabalho individual, mas também pelos resultados da atividade econômica de todo o coletivo, pelo grau de aproveitamento intensivo e racional dos recursos à sua disposição”.13   

Com a crescente aproximação com a URSS e em busca de maior eficiência, o cálculo econômico ganharia espaço na ilha. Neste sentido, no período em discussão, diversos livros e manuais soviéticos de economia política, planificação e gestão financeira, como aqueles escritos por L. I. Itin, Economía de la indústria socialista14 e S. E. Komenitzer, Organización, planificación  y dirección de la actividad de las empresas industriales,15 seriam distribuídos em Cuba, com a intenção de consolidar a posição dos defensores daquele sistema, influenciando ulteriormente a publicação de trabalhos endógenos, como a emblemática coletânea Cuestiones fundamentales de la dirección económica,16 com textos de Enrique Hernández González, Luis González Juviel, Stanislav L. Savin, Rodolfo S. Fonte, A. M. Omarov, Pedro Bourzac, Antonio Mendiola Thondike e Radamés Vila, obra de referência para o curso de mesmo nome ministrado nos Centros de Superação Político-Ideológica (CSPI) do Partido Comunista de Cuba, mas utilizado por economistas da ilha de modo geral.   

Não é demais lembrar que, de acordo com as resoluções do I Congresso do Partido Comunista de Cuba, celebrado em dezembro de 1975, “a empresa socialista deverá ter personalidade jurídica própria e, como elo primário do sistema de cálculo econômico e para garantir os princípios deste deverá, como regra geral, cobrir os gastos com suas receitas, deixando ademais uma margem de lucro, a qual não exclui a possibilidade de que existam determinados centros de produção que, pelo caráter de sua produção, sua importância, as condições específicas de sua atividade e por razões de política econômica global, se mantenham funcionando mediante subsídio planificado ainda quando resultem não rentáveis e inclusive não custeáveis”.17 Naquele mesmo encontro, foram delineadas as diretivas do Plano de Desenvolvimento Econômico para os anos 1976-1980, em que se estipulava, para o período, um aumento de 90% a 100% na produção de metais ferrosos, de 35% de energia elétrica, de 35% de açúcar, de 50% de hortaliças e de 75% de leite. Foi projetada também a construção de fábricas de maquinaria agrícola, três fábricas têxteis e a disponibilização de mais de um milhão de hectares de novas terras para o cultivo18 (no período imediatamente anterior, entre 1971 e 1975, ainda que o planejamento indicasse um crescimento de 46% da agricultura, o aumento registrado seria de apenas 20% na época).19 Os investimentos no setor industrial, que entre 1971 e 1975 foram de 20%, passaram a 35% entre os anos de 1976 e 1980, sendo um dos objetivos dos planos de então, a reconstrução das empresas da indústria leve e alimentícia, assim como colocar em funcionamento novas plantas, para garantir um robustecimento do mercado interno.20 Como resultado deste processo, no interregno 1981-1985, o setor industrial cresceu 6,9% e o de construção, 8,6%. Dentro desta abordagem, o Comitê Estatal de Estatística (CEE),21 em 1979, indicou que a produção bruta da indústria em Cuba superou em mais de 160 milhões de pesos a registrada em 1978, representando um incremento de 2,8% neste caso.22 O Produto Social Global, por sua vez, alcançou uma elevação de 22% em 1979, em relação a 1975, enquanto a produtividade no trabalho (com exceção do setor do comércio) obteve uma taxa de crescimento anual médio de 3,6% no mesmo período.23 Isso para não falar da produção de ônibus naquele quinquênio, que se ampliou de 5.485 unidades para 7.481.   

Mister ressaltar aqui que o ingresso no Conselho de Ajuda Mútua Econômica, a partir de 1972, agregaria à planificação interna uma dimensão que iria além dos objetivos meramente nacionais (alguns comentaristas dão a entender que ao ingressar no organismo, Cuba teria de ulteriormente adotar o cálculo econômico, já que o Sistema Orçamentário de Financiamento proposto por Guevara, ao que tudo indicava, supostamente não seria compatível e não se adaptaria à nova realidade comercial externa). No CAME, a ilha poderia negociar preços mais altos para seus produtos que no mercado internacional, sendo estes acordados com antecedência, enquanto os de determinados insumos (como os do petróleo soviético, por exemplo) seriam inferiores aos vigentes no mercado mundial, sendo também pactuados previamente (assim como os volumes) para o posterior quinquênio. Além disso, os termos de negociação de Cuba no Comecon poderiam ser revistos a cada dois anos, os preços se ajustando em relação ao mercado internacional (seguindo as tendências vigentes), mas evitando possíveis surpresas por motivo de flutuações abruptas. Na década de 1970 (período que ficou conhecido como “os anos Brezhnev”), o número de técnicos e conselheiros soviéticos (que se relacionariam estreitamente com os diretores das fábricas da ilha) aumentou significativamente, mesmo antes do ingresso no Comecon (em 1971, segundo Richard Gott, pelo menos 10 mil soviéticos podiam ser vistos transitando em Havana).24 E as visitas de autoridades da URSS àquele país ou de membros do governo cubano às democracias populares e a Moscou, também (em dezembro de 1972, Castro assinou um acordo de 15 anos com o primeiro-secretário do PCUS, que resultou em termos bastante favoráveis aos caribenhos; em fevereiro de 1974, Brezhnev fez uma viagem a Cuba; em abril de 1977, Fidel foi a Moscou; e em julho, foi a vez de seu irmão Raúl se reunir com autoridades soviéticas no Kremlin).25 As vantagens de se estar inserido neste bloco também se ligavam supostamente a créditos para desenvolvimento, normalmente outorgados a taxas de juros bastante baixas (em 1983, 86% das transações de Cuba com o exterior se deram através do intercâmbio com países socialistas, ainda que uma parte considerável de peças de reposição e bens intermediários continuassem sendo importados de economias de mercado). Ainda assim, não custa recordar que Cuba tinha um déficit constante dentro do CAME, que entre 1980 e 1985 foi equivalente a US$ 6 bilhões26 e manteve sua posição precípua de exportador de açúcar e, em menor grau, de níquel (o setor mineiro contribuía somente com 5,3% dos rendimentos de exportação no início daquela década; em 1989, o nível de exportação do produto foi de 46 mil toneladas).27   

A economia cubana, na prática, teria de funcionar dentro de dois sistemas distintos e negociar tanto com o bloco socialista quanto com as nações capitalistas. Essa relação com as economias de mercado, portanto, colocava Cuba em posição fragilizada diante de possíveis flutuações dos preços internacionais do açúcar, o carro-chefe de suas exportações. Entre 1970 e 1974, o preço deste produto se elevou de 3,6 centavos por libra para 64 centavos, despencando em seguida para seis centavos em 1978, subindo acentuadamente para 42 centavos em 1980 e apresentando uma nova retração nos anos seguintes, chegando, em 1983, a seis centavos a libra.28 Para completar, em 1982, por exemplo, a produção mundial de açúcar superou em 10% a demanda, o que certamente não ajudava a dinamizar a economia interna do país.29 Cuba ingressou na Organização Internacional do Açúcar e na Associação de Exportadores de Açúcar da América Latina e Caribe naquela década, tornando-se exportador de parte de sua produção daquele item para as nações ocidentais.30   

Para o professor titular adjunto da Universidade de Havana e do Instituto Superior de Relações Internacionais de Cuba, Jesús Arboleya Cervera, os resultados dos vínculos da ilha com o CAME foram desiguais e por vezes, contraditórios. Segundo ele, “avançou a economia, melhoraram os serviços, aumentou o bem-estar material e se desfrutou de um nível de estabilidade e confiança que serviram de respiro às tensões vividas até então”.31 Por outro lado, o economista Osvaldo Martínez aponta que aquela relação também resultou em “insatisfatórios níveis de eficiência econômica, tecnologias desperdiçadoras de energia, um processo inversionista lento e ineficiente, a falta de uma base alimentar própria sólida, uma dependência alta de algumas importações e um sistema que desenvolveu empresas perseguindo uma rentabilidade artificial mediante a elevação dos preços sem atender aos custos reais”.32       

De qualquer forma, no período analisado, tanto as importações como as exportações, de maneira geral, cresceram em ritmo constante, ainda que as compras especificamente de países capitalistas sofressem um nítido declínio (em 1975, a redução das importações de economias de mercado seria de 48% e até 1982, a diminuição seria de 13% a 15%; em 1983, as importações de Cuba, provenientes de nações capitalistas, seriam equivalentes a US$ 820 milhões).33 Avaliações apresentadas no supracitado relatório do ILPES (1988) mostram que em 1970, por exemplo, as importações superavam em 25% as exportações, enquanto que em 1983, a lacuna seria de somente 13%. A utilização racional de matérias-primas importadas e a substituição de peças de reposição (essencialmente no setor agropecuário e de transporte), por sua vez, apenas em 1983, resultaram numa economia de aproximadamente US$ 52 milhões, ao mesmo tempo em que a substituição gradual de importação de alimentos e bebidas declinou de 20,2% em 1970 para 14,2% em 1982. O governo, de qualquer forma, também estimulou a exportações de itens não tradicionais, como laminados de aço (neste caso, produtos da indústria sidero-mecânica, além de materiais de construção e da indústria química), fazendo com que em 1979, a venda para o exterior destes resultasse em quase 80 milhões de pesos (que seria ampliada em 1982 para mais de 470 milhões de pesos). Não apenas isso. No final da década de 1980, apesar de todas as dificuldades, o país produzia mais de 200 produtos biomédicos, equipamentos hospitalares, centenas de tipos de remédios e vacinas, além de oferecer o serviço de médicos para outros países.34 Em 1986, por exemplo, em período de recessão e quando os efeitos do bloqueio imposto pelos Estados Unidos eram duramente sentidos em todas as áreas, foi inaugurado na capital o Centro de Engenharia Genética e Biotecnologia (CIGB), que anos mais tarde seria uma das principais fontes de ingresso de divisas do país, e em 1987, o Centro de Imunoensaio, considerado um dos pilares do Polo Científico do Oeste de Havana e “verdadeira joia” da ciência local.35 No campo da eletroeletrônica, seu maior desenvolvimento se deu justamente no período 1975-1985, quando foram erigidas fábricas de baterias, eletrônica aplicada à medicina e semicondutores.  Instituições como Instituto Central de Investigaciones Digitales (ICDI) e a Empresa Industrial Eletrônica (EIE) tiveram destaque no momento. O país ainda iria desenvolver e produzir maquinaria agrícola, fertilizantes, pesticidas e navios.     

Nos anos de 1982 e 1983, o Ministério do Comércio Exterior estabeleceu um rigoroso controle de preços de bens importados e sobre as compras e contratos firmados, a partir da programação de uma provável trajetória dos preços internacionais de produtos específicos. Segundo um informe da CEPAL, tais procedimentos representaram, durante 1983, uma economia de US$ 50 milhões.36 Estes esquemas foram acompanhados por uma maior racionalização de investimentos e importações associadas, especialmente em 1982, quando ocorreu um desequilíbrio na balança de pagamentos e os projetos de investimentos tiveram de ser revistos, levando à paralisação de alguns deles e à priorização de outros, principalmente os ligados aos setores produtivo e energético. Nas palavras de Omar Everleny Pérez Villanueva, “Cuba alcança em menos de vinte anos de economia socialista índices de industrialização impressionantes, se levarmos em conta o ponto de partida. Mas a industrialização não foi suficiente para consolidar-se como um processo endógeno, capaz de gerar suas próprias fontes de acumulação, nem teve uma adequada proporção, sobretudo nos ramos relacionados ao consumo da população”.37 De qualquer forma, como mostra Ken Cole, entre 1970 e 1984, a produção agrícola de Cuba aumentou 27% e a industrial, 80% (no período 1973-1977, por exemplo, a produção global da agricultura aumentou uma média anual de 5%, o da indústria alimentícia, entre 4% e 6% ao ano, a de tecidos, 2,5 vezes e a de calçados, 2,6 vezes).38 Como comenta o professor da Universidade do Novo México, Nelson Valdés, vale notar que na composição do Produto Social Bruto, entre os anos de 1970 e 1980, a contribuição da agricultura foi de somente 11%, enquanto a indústria representou 47%.39     

Os bancos e a concessão de créditos tiveram um papel importante naquele momento. As resoluções do I Congresso do Partido Comunista de Cuba iriam tratar deste assunto específico: “O crédito será concedido em forma diferenciada segundo o objeto para o que se outorga e tendo em conta as características dos diferentes ramos e setores da economia. A outorga do crédito estará precedida, em todos os casos, por uma análise da situação financeira da empresa por parte do banco. Seu destino principal é o de cobrir uma parte dos fundos de rotação da empresa”.40 Continua: “Ao setor cooperativo e ao dos camponeses individuais se lhes concederão créditos para as necessidades correntes da produção e também créditos de fomento a médio prazo, condicionados pelo cumprimento dos planos de acumulação, a situação financeira da cooperativa ou camponês que solicita crédito e pelos objetivos para os quais solicite”.41 E então: “As relações creditícias devem garantir como norma o princípio da reintegrabilidade e do pagamento de juros. A taxa de juros deve estar dada pelas condições de cada etapa do desenvolvimento e pelo objeto de crédito, o ramo a que se dirige etc.”.42 Este documento estava em consonância com a Plataforma Programática do partido, que indicava que o Ministério de Finanças e o sistema bancário tinham como função a concessão de créditos como meio de utilização de recursos monetários temporariamente ociosos, assim como ferramentas para a constante vigilância da disciplina e controle financeiro. Além disso, defendia que o desenvolvimento de uma estrutura de crédito deveria ser acompanhado “do estabelecimento de um sistema de contabilidade que, mantendo a flexibilidade que requerem as diferenças entre as distintas atividades econômicas, garanta a necessária uniformidade para a análise e planificação a todos os níveis, assim como seu constante aperfeiçoamento como meio de registro e controle financeiro”.43 O fato é que entre os anos de 1979 e 1983, o número de agências bancárias teve um crescimento significativo, passando de 74 unidades para 421 (o mesmo pode ser dito sobre a expansão de concessão de crédito no setor estatal, para produtores privado-cooperativos e para a população, de forma geral). A cobertura territorial das mesmas, por sua vez, também se elevou de forma considerável, passando de apenas 25 para 143 municípios. Como indica Gennadi Zuikov, com o objetivo de facilitar o acesso de amplos setores a bens duráveis, em 1975 foi implantado um sistema de vendas a prazo (com prazos diferenciados segundo o tamanho dos rendimentos familiares per capita e os preços dos produtos).44 Já as reservas em divisas do Banco Nacional de Cuba foram reduzidas em 60% entre dezembro de 1981 e junho de 1982, passando de US$ 323 milhões em depósitos para US$ 134 milhões.45 Naquele ano, por sinal, o governo aprovou uma série de leis detalhando modalidades de investimentos estrangeiros na ilha,46 como o Decreto Lei 50, por exemplo. O turismo, por sua vez, começou a ser estimulado, ainda que não com a mesma ênfase das décadas posteriores. Em 1983, o setor gerou US$ 58 milhões, enquanto em 1978, havia registrado menos de US$ 9 milhões.   

Para Jorge Domínguez, a adoção de reformas econômicas em meados dos anos 1970 teve resultados rápidos e positivos, mas a situação não se manteve estável ou em ritmo ascendente em todos os índices até o início da década seguinte, obrigando o governo a realizar mudanças de rumo.47 A construção da usina nuclear de Juraguá (além de uma pequena cidade e toda uma infraestrutura para acomodar os trabalhadores ligados a ela), em 1982, apoiada pelos soviéticos, com o objetivo de satisfazer até 15% das necessidades de energia da ilha, gerar empregos e experimentar fontes alternativas menos poluentes e mais eficientes que as tradicionais termelétricas (só o primeiro dos quatro reatores de 440 megawatts planejados foi concluído), fracassou após terem sidos gastos US$ 1,1 bilhão ao longo de quase dez anos48 (vale recordar que no ano do início do projeto, em 1982, 98% da energia elétrica era gerada por usinas termelétricas).   

Mesmo com todas as dificuldades de pagamento e qualidade duvidosa dos materiais e produtos, a relação com a URSS continuou estreita. O comércio com Moscou, que representava em média 45% daquele realizado por Cuba até 1975, iria passar dos 60% no começo da década de 1980. A ilha comprava de Moscou 99% de seu petróleo, a preços preferenciais, o que representava em torno de 23% a 27% de todas as exportações soviéticas para aquela nação.49 Isso sem contar com toda a assistência técnica e ajuda em projetos militares ou de desenvolvimento na ilha:50 ao final de 1979, por exemplo, o Kremlin ajudou na construção ou reconstrução de pelo menos 200 empresas de diferentes tipos na ilha.51 Apesar de todos os esforços de diversificação, o principal produto de exportação de Cuba continuou sendo o açúcar e o mais importante comprador, a União Soviética.   

O caso das importações também é patente. De acordo com números apresentados por Ken Cole, no final da década, 80% dos cereais, 99% do feijão, 21% da carne, 38% do leite e produtos lácteos e 94% do óleo de cozinha eram comprados do exterior.52   

A recessão econômica, que começou em 1986, permaneceu até o final da década, o que levou Fidel Castro a iniciar um “Proceso de rectificación de errores y corrección de tendéncias negativas”, atacando o SDPE, redirecionando os rumos da economia e se distanciando dos mecanismos de mercado. Naquele ano, no III Congresso do Partido Comunista de Cuba, o “líder máximo” fez duros ataques ao sistema até então em vigência, associando o mau desempenho econômico às tentativas de emular o capitalismo e a tendência prioritária de busca por lucros das empresas53 (não custa lembrar que muitas críticas já eram feitas, indiretamente, desde 1982 na imprensa do país).54 As obrigações da dívida cubana chegavam a quase US$ 7 bilhões naquele ano, fazendo com que o governo tivesse de declarar uma moratória unilateral por não ter condições de pagar a seus credores naquele momento. Era possível verificar, de fato, uma crise fiscal do Estado nacional. Além disso, a produção de açúcar declinou em um milhão de toneladas entre 1986 e 1988, a produtividade laboral decresceu entre 4% e 9%, os salários se retraíram em 2% em 1987.   

Não se pode, contudo, deixar de lado os aspectos da natureza, ou seja, o fato de que no início daquele decênio a ilha passou por severas secas, assim como extensas áreas de agricultura foram afetadas por furacões ou por pragas nas lavouras. Entre 1979 e 1980, a “mayor de las Antillas” sofreu com a passagem dos furacões Federico e Allen, além da disseminação de um fungo na cana-de-açúcar, do mofo azul do tabaco e da peste suína. Poucos anos depois, tornados destruíram aproximadamente um milhão de toneladas de açúcar cru, assim como 14 mil hectares de tabaco e áreas de cultivo de tomate, cebola, alho, batatas, frutas cítricas, manga e café.   

Outro fator que não pode ser desconsiderado foi a participação militar de Cuba em diferentes países, o que representou um esforço econômico e humano significativo para a ilha, especialmente simbolizado pela “Operação Carlota” e pela batalha de Cuito Cuanavale, ambas em Angola. Afinal, só entre novembro de 1975 e abril de 1976, foram enviados àquele país em torno de 36.000 soldados cubanos, número que chegou a 52.000 homens até 1988 (em 12 anos, 350 mil voluntários passaram por Angola). Além disso, 12.000 combatentes da ilha participaram de ações armadas na Etiópia em 1978. Outras missões militares estiveram presentes na Guiné, na Guiné Bissau, em Moçambique e no Benin. A atuação cubana na África, que se iniciara na década de 1960, portanto, ganhou forte impulso nos anos 1970 e 1980, e também deve ser vista como parte dos resultados econômicos da época, já que representou um custo considerável para o país em todos os sentidos.55 Vale lembrar que boa parte das tropas cubanas no exterior era formada por reservistas, incluindo alguns dos melhores administradores, técnicos e trabalhadores cubanos, que atuavam em funções militares de apoio, permanecendo afastados de seu labor nas indústrias e empresas da ilha enquanto estavam no exterior.56   

A definição do novo rumo seria delineada em 1988, a partir de um modelo que enfatizava o planejamento central, uso limitado de mecanismos econômicos de mercado e maior envolvimento do partido nas decisões.57 Ou seja, um sistema inspirado, em alguma medida, nas ideias defendidas por Che Guevara em seu período como ministro de Indústrias. O trabalho político e os fatores ideológicos seriam considerados mais importantes que as questões ligadas estritamente à eficiência econômica. Um exemplo disso foi o trabalho voluntário. Em 1987, em torno de 400 mil pessoas teriam contribuído com 20 milhões de horas (em conjunto) de labor não remunerado ao longo do ano. As “brigadas de trabalho” ou “contingentes” (especialmente no setor de construção) ganharam destaque a partir daquele momento. Já o SDPE perderia espaço, e em seu lugar, entraria um sistema de “planificação contínua”. Em 1988, esse novo modelo já era aplicado em 32 empresas e dois anos mais tarde, outras 900 usariam esse formato. O historiador José Tabares de Real considerava que a cópia do sistema e métodos de administração da URSS entre 1974 e 1986, de fato, havia sido um problema, obrigando o governo a mudá-los, ainda que toda uma geração de técnicos de management e de quadros da economia daquela escola tivesse se formado no período, o que iria exigir uma profunda reeducação e mudança de mentalidade daqueles profissionais. Para ele, ficava claro que os métodos capitalistas não serviam para o país (mesmo que algumas de suas “técnicas” pudessem ser úteis e devessem ser utilizadas).58   

A chegada de Mikhail Gorbachev ao poder, o fim do socialismo real na Europa Oriental e a dissolução da União Soviética em 1991 também foram todos fatores que prejudicaram imensamente a economia cubana. O professor da Universidade de Harvard Jorge Domínguez aponta que entre 1989 e 1991 houve uma diminuição de dois terços das importações de petróleo da URSS, obrigando o governo cubano a impor um racionamento de vários produtos dependentes daquele tipo de combustível. No mesmo período, Moscou fez reduções drásticas em seus subsídios à ilha. A incorporação da RDA à República Federal da Alemanha, por sua vez, afetou significativamente seu comércio externo. Esta foi a época em que as nações da Europa Oriental cancelaram seus programas de assistência econômica com Havana. Para completar, pouco depois o CAME também deixaria de existir. Todas as negociações com os antigos parceiros comerciais do bloco socialista se dariam, daí em diante, dentro do sistema internacional capitalista regular e a partir de preços de mercado.59   

Ainda assim, outras fontes econômicas alternativas para capitalizar os cofres públicos foram buscadas então, como o turismo, o impulso a investimentos estrangeiros (através de empresas locais como a Cubanacán e com a estruturação de um sistema empresarial administrado pelas FAR), com o CE do Conselho de Ministros tentando desempenhar um papel mais dinâmico nas decisões sobre a planificação e com maior estímulo à pesquisa científica. Essas iniciativas, contudo, não lograram todos os resultados almejados, considerando a gravidade do quadro recessivo em que se encontrava a ilha. Ou seja, a economia cubana naquele período basicamente estancou.    

É importante ressaltar que, apesar da crise, a situação “social” de Cuba foi relativamente preservada. Em meados daquela década, os níveis de pobreza na ilha eram de 6,6%, enquanto o índice de desigualdade (o coeficiente de Gini) era de 0,24, um dos mais reduzidos do continente.60 A imensa maioria da população cubana, portanto, era contemplada com amplo acesso à educação em todos os níveis do ensino e um sistema de saúde eficiente (fazendo-se aqui, é claro, todas as ressalvas relativas às dificuldades e declínio da qualidade de vida inerentes a qualquer período de crise econômica, em qualquer país). Os projetos para melhorar a vida dos cidadãos continuaram a ser desenvolvidos, como o Plan Alimentario, que tinha como objetivo reduzir a dependência das importações e buscar a autossuficiência em diversos produtos agrícolas pelo menos para a região da capital e entorno, o que garantiria que, aproximadamente, 30% da população fossem atingidas pelos benefícios do projeto.61 Ou seja, o governo revolucionário sempre teve o povo como prioridade. Nas palavras de Fidel Castro, em discurso proferido no dia 1º de maio de 2000: “Revolução é sentido do momento histórico; é mudar tudo que deve ser mudado; é igualdade e liberdade plenas; é ser tratado e tratar aos demais como seres humanos; é emancipar-nos por nós mesmos e com nossos próprios esforços; é desafiar poderosas forças dominantes dentro e fora do âmbito social e nacional; é defender valores nos quais cremos ao preço de qualquer sacrifício; é modéstia, desinteresse, altruísmo, solidariedade e heroísmo; é lutar com audácia, inteligência e realismo; é não mentir jamais nem violar princípios éticos; é convicção profunda de que não existe força no mundo capaz de aplastar a força da verdade e das ideias. Revolução é unidade, independência, é lutar por nossos sonhos de justiça para Cuba e para o mundo, que é a base do nosso patriotismo, nosso socialismo e nosso internacionalismo”.62 Este é o caráter humanista, dinâmico e permanente da revolução cubana, em que os valores do socialismo cubano nunca podem ser deixados de lado e devem sempre andar junto com as deliberações econômicas.   

Notas

[1] Para mais informações sobre a industrialização de Cuba e o debate econômico nos anos 1960, ver Luiz Bernardo Pericás. Che Guevara e o debate econômico em Cuba. São Paulo: Boitempo, 2018; Che Guevara. El gran debate sobre la economía en Cuba. Havana: Ocean Press, 2006; Carlos Tablada. Che Guevara: Economics and Politics in the Transition to Socialism. Sidney: Pathfinder, 1989; Orlando Borrego. Che: el camino del fuego. Havana: Imagen Contemporanea, 2001; Ángel Arcos Bergnes. Evocando al Che. Havana: Editorial de Ciencias Sociales, 2009; e Tirso W. Saenz. O ministro Che Guevara: testemunho de um colaborador. Rio de Janeiro: Garamond, 2004. 

[2] Ver Aviva Chomsky. História da revolução cubana. São Paulo: Veneta, 2015, p. 67-68. 

[3] De acordo com a resolução “Sobre o Sistema de Direção e Planificação da Economia”, aprovada no I Congresso do Partido Comunista de Cuba, o SDPE se refere “ao conjunto de princípios, subsistemas, métodos e procedimentos a partir e através dos quais se realiza a organização, planificação, gestão e controle das atividades econômicas”. Ver Comitê Central do Partido Comunista de Cuba. Tesis y resoluciones del I Congreso del PCC. Havana: Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 1976, p. 189.   

[4] Ver Jorge Domínguez, “Cuba Since 1959”. In: Leslie Bethell (org.). Cuba: A Short History. Nova Iorque: Cambridge University Press, 1996, p. 128.

[5] Ver Luiz Bernardo Pericás. Che Guevara e o debate econômico em Cuba. São Paulo: Boitempo, 2018, p. 31. 

[6] Ver Sergio G. Roca, “The Comandante in his Labyrinth”. In: Enrique A. Baloyra e James A. Morris (orgs.). Conflict and Change in Cuba. Albuquerque: University of New Mexico Press, 1993, p. 89. 

[7] Ver JUCEPLAN. El Sistema de Dirección y Planificación de la Economía en las Empresas. Havana: Editorial Ciencias Sociales, 1981. 

[8] Ver Sergio G. Roca, “The Comandante in his Labyrinth”. In: Enrique A. Baloyra e James A. Morris (orgs.). Conflict and Change in Cuba. Albuquerque: University of New Mexico Press, 1993, p. 90.   

[9] Neste caso, a JUCEPLAN intervinha no balanço a cargo de 364 produtos “imprescindíveis” para o funcionamento das principais atividades econômicas e a manutenção das proporções básicas entre os distintos setores e ramos, incluindo também bens nacionais e importados indispensáveis ao consumo da população, principais produtos de exportação, matérias-primas para produções priorizadas, materiais de construção e equipamentos para executar os projetos de investimento e atividades prioritárias. Ver Cuadernos del ILPES. El Sistema de Dirección y Planificación de la Economía Cubana. Santiago do Chile: Ipes, 1988. 

[10] Havia normas de consumo e normas de inventário: as de consumo refletiam o grau de desenvolvimento técnico-científico de cada ramo da economia nacional e possuíam um caráter progressivo, ou seja, à medida que se avançasse na eficiência dever-se-ia diminuir o gasto material por unidade do produto gerado. Ao elaborar os cálculos, eram cotejadas as normas de consumo obtidas na produção gerada do ano anterior, e as estimadas para o período que se executa. As normas do inventário correspondiam ao volume de existência mínima indispensável de recursos materiais para garantir o funcionamento ininterrupto da produção e serviços. O princípio fundamental era manter inventários com alto grau de rotatividade, já que o incremento da mesma contribuiria para uma melhor utilização dos recursos financeiros e produtivos. Com normas e balanços materiais, portanto, se determinariam os planos de produção. Além disso, havia uma especialização de tarefas, o que implicaria em que a planificação dependeria de cada área e de organismos estatais: a esfera da circulação de bens estaria nas mãos do CEATM, Ministério do Comércio Interior e Ministério do Comércio Exterior e a esfera da produção seria responsabilidade dos Ministérios da Agricultura, do Açúcar, da Indústria Alimentar, da Indústria Básica, da Indústria Leve, da Indústria Pesqueira e da Indústria Sidero-Mecânica. Os organismos da esfera da circulação, neste caso, desempenhavam com a JUCEPLAN um papel importante na definição dos parâmetros do plano de produção. Ver Cuadernos del ILPES. El Sistema de Dirección y Planificación de la Economía Cubana. Santiago do Chile: Ipes, 1988.      

[11] Ver Cuadernos del ILPES. El Sistema de Dirección y Planificación de la Economía Cubana. Santiago do Chile: Ipes, 1988, p. 27. 

[12] Ver Enrique Hernández González, “Oganización, estrutura y funciones principales de los órganos estatales en Cuba”, in Enrique Hernández González et al. Cuestiones fundamentales de la dirección económica. Havana: Editora Política, 1982, p. 185.  

[13] Ver R. Beloússov. Gestão planificada da economia socialista. Moscou: Edições Progresso, 1986, p. 279. 

[14] Ver L. I. Itin. Economía de la industria socialista. Havana: Editorial Pueblo y Educación, 1981. O livro foi produzido a partir da quinta edição em russo da Editora Escola Superior de Moscou e a tradução ficou a cargo do Departamento de Economia Industrial da Faculdade de Economia da Universidade do Oriente. 

[15] Ver S. E. Komenitzer. Organización, planificación y dirección de la actividad de las empresas industriales. Havana: Editorial Pueblo y Educación, 1981. A revisão técnica ficou a cargo do engenheiro José Antonio Acevedo. De acordo com o prefaciador do livro, “ainda que o nível e a experiência abarcados em cada um dos temas se refiram à direção, à organização e à planificação de empresas e uniões em um país com uma sociedade socialista desenvolvida, em sua essência teórica e prática tem uma grande utilidade para nosso país na etapa atual da implantação do sistema de direção planificada da economia (SDPE), e ademais de aportar conhecimentos teóricos e práticos, nos serve de base para analisar as tendências futuras neste campo”.  Ibid, p. vi.   

[16] Ver Enrique Hernández González et al. Cuestiones fundamentales de la dirección económica. Havana: Editora Política, 1982. 

[17] Ver Comitê Central do Partido Comunista de Cuba. Tesis y resoluciones del I Congreso del PCC. Havana: Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 1976, p. 199. 

[18] Ver Oleg Darusenkov, “La vanguardia combativa del pueblo cubano en la lucha por el socialismo”. In: Academia de Ciencias de la URSS. La historia de Cuba, tomo III. Moscou: Academia de Ciencias de la URSS, 1980, p. 105. 

[19] Ver Omar Everleny Pérez Villanueva, “La estrategia económica cubana: medio siglo de socialismo”, in Cahiers des Amériques Latines, https://journals.openedition.org/cal/

[20] Ver Gennadi Zuikov, “La política del poder popular”. In: Academia de Ciencias de la URSS. La historia de Cuba, tomo III. Moscou: Academia de Ciencias de la URSS, 1980, p. 162; e Omar Everleny Pérez Villanueva, “La estrategia económica cubana: medio siglo de socialismo”, in Cahiers des Amériques Latines, https://journals.openedition.org/cal/

[21] Vale recordar que o Comitê Estatal de Estatísticas operava em municípios, províncias e repartições governamentais, mantendo-se ligado a um Sistema de Estatísticas Nacionais. Além disso, havia também um Sistema de Estatísticas complementares, aprovado pelo CEE, a cargo de cada ministério. 

[22] Ver Luis González Juviel, “Elementos del proceso de reproducción social como objeto dirigido en el socialismo”, in Enrique Hernández González et al. Cuestiones fundamentales de la dirección económica, p. 17. 

[23] Ver Enrique Hernández González et al. Cuestiones fundamentales de la dirección económica, p. 67. 

[24] Ver Richard Gott. Cuba: uma nova história. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 2006, p. 274. 

[25] Ver Oleg Darusenkov, “La vanguardia combativa del pueblo cubano en la lucha por el socialismo”. In: Academia de Ciencias de la URSS. La historia de Cuba, tomo III. Moscou: Academia de Ciencias de la URSS, 1980, p. 108. Richard Gott comenta que “os russos concordaram em aumentar o preço que pagavam pelo açúcar cubano; todo pagamento de dívida ficava adiado por 15 anos (a serem pagos subsequentemente em 25 anos sem juros); e novos créditos para investimentos essenciais (350 milhões de dólares ao longo dos 3 anos seguintes) seriam oferecidos a juros baixos. O Kremlin, admitiu Castro honesta e agradecidamente, tinha ‘desenvolvido todas as ideias’. Ninguém poderia prever que Mikhail Gorbachev estaria no poder na União Soviética 15 anos depois, no momento em que a dívida cubana teria de ser paga”. Ver Richard Gott. Cuba: uma nova história. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 2006,  p. 275. 

[26] Ver Ken Cole. Cuba: From Revolution to Development. Londres: Pinter, 1998, p. 2. 

[27] Ver Nelson Váldes, “Austeridad sin costo social: la deuda cubana”, Nueva Sociedad, No. 68, setembro-outubro de 1983, p. 89; e http://amigospais-guaracabuya.org/oagmc036.php

[28] Ibid. 

[29] Ibid, p. 89-90. 

[30] Ver Aviva Chomsky. História da revolução cubana. São Paulo: Veneta, 2015, p. 70. 

[31] Ver Jesús Arboleya. La revolución del otro mundo: Cuba y Estados Unidos en el horizonte del siglo XXI. Bogotá: Ocean Sur, 2007, p. 231-232.     

[32] Ver Osvaldo Martínez, “Los retos presentes de la economía cubana”. In: Cuba: apertura económica y relaciones con Europa. Madri: Institutos de Relaciones Europeo-Latinoamericanas, 1994, p. 31. 

[33] Ver Nelson Váldes, “Austeridad sin costo social: la deuda cubana”, Nueva Sociedad, No. 68, setembro-outubro de 1983, p. 96. 

[34] Ver Ken Cole. Cuba: From Revolution to Development. Londres: Pinter, 1998, p. 14. 

[35] Ver Orfilio Peláez Mendoza, “Ciência em Cuba: uma aposta pela soberania”, in revista Estudos Avançados, Vol. 25, No. 72, maio-agosto de 2011, p. 99 e 102. 

[36] Ver Cuadernos del ILPES. El Sistema de Dirección y Planificación de la Economía Cubana. Santiago do Chile: Ipes, 1988, p. 84. 

[37] Ver Omar Everleny Pérez Villanueva, “La estrategia económica cubana: medio siglo de socialismo”, in Cahiers des Amériques Latines, https://journals.openedition.org/cal/

[38] Ver Gennadi Zuikov, “La política del poder popular”, in Academia de Ciencias de la URSS. La historia de Cuba, tomo III. Moscou: Academia de Ciencias de la URSS, 1980, p. 161-162. 

[39] Ver Nelson Váldes, “Austeridad sin costo social: la deuda cubana”, Nueva Sociedad, No. 68, setembro-outubro de 1983, p. 88.  

[40] Ver Comitê Central do Partido Comunista de Cuba. Tesis y resoluciones del I Congreso del PCC. Havana: Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 1976, p. 198. 

[41] Ibid. 

[42] Ibid. 

[43] Ver Partido Comunista de Cuba. Plataforma programática del Partido Comunista de Cuba. Havana: Editora Política, 1978, p. 79. 

[44] Ver Gennadi Zuikov, “La política del poder popular”. In: Academia de Ciencias de la URSS. La historia de Cuba, tomo III. Moscou: Academia de Ciencias de la URSS, 1980, p. 161. 

[45] Ver Nelson Váldes, “Austeridad sin costo social: la deuda cubana”, Nueva Sociedad, No. 68, setembro-outubro de 1983, p. 94. 

[46] Ver Aviva Chomsky. História da revolução cubana. São Paulo: Veneta, 2015, p. 70. 

[47] Ver Jorge Domínguez, “Cuba Since 1959”. In: Leslie Bethell (org.). Cuba: A Short History. Nova Iorque: Cambridge University Press, 1996, p. 114-115. 

[48] Ver “A cidade nuclear de Juraguá, sonho atômico que Fidel quis construir em Cuba inspirado na União Soviética”. 

[49] Ver Nelson Váldes, “Austeridad sin costo social: la deuda cubana”, Nueva Sociedad, No. 68, setembro-outubro de 1983, p. 99. 

[50] Ver Jorge Domínguez, “Cuba Since 1959”. In: Leslie Bethell (org.). Cuba: A Short History. Nova Iorque: Cambridge University Press, 1996, p. 142. 

[51] Ver Oleg Darusenkov, “La vanguardia combativa del pueblo cubano en la lucha por el socialismo”. In: Academia de Ciencias de la URSS. La historia de Cuba, tomo III. Moscou: Academia de Ciencias de la URSS, 1980, p. 109. 

[52] Ver Ken Cole. Cuba: From Revolution to Development. Londres: Pinter, 1998, p. 50. 

[53] Ver Enrique Baloyra, “Socialist Transition and Prospects for Change in Cuba”. In: Enrique A. Baloyra e James A. Morris (orgs.). Conflict and Change in Cuba. Albuquerque: University of New Mexico Press, 1993, p. 53. 

[54] Ver Ken Cole. Cuba: From Revolution to Development. Londres: Pinter, 1998, p. 95.  

[55] Ver Piero Gleijeses, “La causa más bonita: Cuba y África, 1975-1988”. In: Piero Gleijeses, Jorge Risquet e Fernando Remírez. Cuba y África: historia común de lucha y sangre. Havana: Editorial de Ciências Sociales, 2007, p. 1-79; e Piero Gleisejes. Conflicting Missions: Havana, Washington, and Africa, 1959-1976. Chapel Hill e Londres: University of North Carolina Press, 2002. Para mais informações sobre a presença cubana em Angola, ver Gabriel García Márquez, “Operação Carlota”, publicado originalmente na revista Tricontinental, No. 53, 1977, e reproduzido in Granma Internacional Digital, Havana, 2 de novembro de 2005, http://www.granmai.cubasi.cu/portugues/2005/noviembre/juev3/45carlota.html.

[56] Ver Jorge Domínguez, “Cuba Since 1959”. In: Leslie Bethell (org.). Cuba: A Short History. Nova Iorque: Cambridge University Press, 1996, p. 114-115. 

[57] Ver Sergio G. Roca, “The Comandante in his Labyrinth”. In: Enrique A. Baloyra e James A. Morris (orgs.). Conflict and Change in Cuba. Albuquerque: University of New Mexico Press, 1993, p. 90-91. 

[58] Ver José Tabares del Real, “Revolução cubana: quarenta anos”. In: Luiz Bernardo Pericás e Paulo Barsotti (orgs.). América Latina: história, crise e movimento. São Paulo: Xamã, 1999, p. 35. 

[59] Ver Jorge Domínguez, “Cuba Since 1959”. In: Leslie Bethell (org.). Cuba: A Short History. Nova Iorque: Cambridge University Press, 1996, p. 146. 

[60] Ver Aylynn Torres Santana, “Los ‘períodos especiales’ de las mujeres em Cuba”, in http://www.sinpermiso.info/textos/los-periodos-especiales-de-las-mujeres-en-cuba

[61] Ver Ken Cole. Cuba: From Revolution to Development. Londres: Pinter, 1998, p. 50-51. 

[62] Ver “Discurso proferido pelo Presidente da República de Cuba Fidel Castro Ruz na tribuna aberta da juventude, os estudantes e os trabalhadores, pelo Dia Internacional dos Trabalhadores, Praça da Revolução, Primeiro de Maio de 2000”, in http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2000/por/f010500p.html

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Luiz Bernardo Pericás é professor de História Contemporânea na USP. Formado em História pela George Washington University, doutor em História Econômica pela USP e pós-doutor em Ciência Política pela FLACSO (México), foi Visiting Scholar na Universidade do Texas. Seu livro Caio Prado Júnior: uma biografia política (Boitempo, 2016)lhe rendeu o troféu Juca Pato de Intelectual do Ano e o Prêmio Jabuti de melhor biografia. Pela Boitempo, também publicou Os cangaceiros – ensaio de interpretação histórica (2010), o romance Cansaço, a longa estação (2012), Che Guevara e o debate econômico em Cuba (2018), Che Guevara e a luta revolucionária na Bolívia (2023), as coletâneas Intérpretes do Brasil: clássicos, rebeldes e renegados, organizada em conjunto com Lincoln Secco, e Independência do Brasil: a história que não terminou (2022), com Antonio Carlos Mazzeo, além da antologia Caminhos da revolução brasileira (2019). É coordenador da coleção Caio Prado Júnior.


Che Guevara e a luta revolucionária na Bolívia, de Luiz Bernardo Pericás
Olhar minucioso sobre a vida e a luta de Che Guevara na Bolívia, seu compromisso com a causa revolucionária, sua coerência entre teoria e prática e seu impacto na América Latina. Inclui entrevistas, documentos inéditos e um contexto amplo que enriquece a compreensão da história e o significado do Che.

Che Guevara e o debate econômico em Cuba, de Luiz Bernardo Pericás
Revelando a faceta menos explorada do icônico revolucionário, apresenta Che Guevara como um pensador econômico. O renomado historiador examina as ideias guevarianas, os debates e as transformações em Cuba na década de 60. Visão esclarecedora de um líder multifacetado que desafiou ortodoxias.


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